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¿Eres Blancanieves o Maléfica?… El sesgo de eternidad, las mujeres, y el secreto de la felicidad

¿Eres Blancanieves o Maléfica?… El sesgo de eternidad, las mujeres, y el secreto de la felicidad

Si tú eres una de esas inocentes criaturas que todavía viven mediatizadas por creencias del tipo de “sentirse la mujer más guapa del mundo” es muy posible que bien pronto te enfrentes a tres cosas:

La primera es que este artículo no te parecerá para nada interesante…

La segunda es que pronto te preguntarás por qué no le prestaste más atención en su momento…

La tercera que te llevarás una desagradable sorpresa, porque tarde o temprano comenzarán a llamarte “señora”.

Y si no estás preparada, ese primer “señora” te dejará con la boca abierta.

 

Correrás al primer escaparate para mirarte y te dirás…

Pero espejito, si todavía estoy muy bien…

 

Pero ya será muy tarde.

Y si no lo ves claro, en ese fatídico ¨todavía¨ está la clave.

Probablemente lleves ya algún tiempo a intentando sustraerte al paso del tiempo.

Pero no eres la más guapa.

Probablemente nunca lo has sido.

En fin, el caso es que de seguir así, a partir de ahora corres el peligro de querer arrancarle el corazón a Blancanieves.

Es importante aclararte que la mujer de hoy, al menos me referiré a aquellas mujeres más reflexivas con las que me voy encontrando día a día en mis cursos y en mi consulta, suele tener algunas preguntas inteligentes sobre la felicidad y como alcanzarla.

Algunas, cuando agotan el bote de rimmel intentando obtener algo parecido a través del aspecto físico, van en busca de un psicoterapeuta.

O de otro tipo de terapias para descubrir poco a poco que se encuentran atrapadas por una serie de fuertes creencias que interfieren en su visión de la vida.

Y de las que les resulta demasiado doloroso deshacerse para siempre.

Cuando estas mujeres que sufren descubren que mantenerse fieles a esas creencias sólo las mantiene en una continua agonía, en la que parece no haber acceso a la realización ni a la libertad, en ocasiones es demasiado tarde porque como decía Charlot :

“la vida es una obra de teatro que no permite ensayos”.

No tengo dudas sobre que hay algunas mujeres que viven empoderadas, conectadas a la felicidad, y completamente realizadas y cuyas creencias son realistas.  

  Por fortuna es realmente así.

Pero esas no necesitan nada de mi.

Entonces permíteme que me enfoque en las que no saben cómo sintonizar consigo mismas.

Para eso necesitamos tomar nota de una relevante característica de la juventud:

El sesgo de eternidad. 

Lo conoces muy bien:

Es esa sensación infantil de que la vejez y la muerte son cosas que pasan solamente a los demás.

Pero que no tiene nada que ver contigo ni con los tuyos, porque tienes miles de años por delante antes de llegar allí.

El problema es que demasiadas mujeres no se instalan

nunca en su estado Adulto

 

Desde el estado Niño siguen apartadas de la realidad y atrapadas por esa especie de pensamiento mágico.
Y desde esa especie de Nunca Jamás mental construyen una vida inadecuada, sobre unos pilares de azúcar que se disuelven a la primera tormenta de verano.

 

Como consecuencia de estos procesos poco maduros, durante varias generaciones las mujeres han enfocado toda su energía en su aspecto y en su servicio a la familia, al marido y a los hijos…

 

 

…y cuando han visto que esto sólo las llevaba inexorablemente al vacío y a la desesperación, han tomado una decisión igual de desafortunada:

Han querido renunciar a Lo Femenino, y fortalecerse a sí mismas utilizando las estrategias masculinas.

Una vez puestas en práctica estas estrategia, entonces el sueño del empoderamiento ha durado apenas 3 minutos más.

Y el vacío y la desesperación han llegado igualmente, con más fuerza y con más saña a sus cansadas almas.

Y a estos visitantes poco amigables, se ha sumado una profunda y sombría decepción existencial.

¿Qué ha pasado?
¿Es que no hay disponibilidad para las mujeres en el paraíso del Pleno Bienestar?

El asunto es el siguiente.

Yo he visto, y posiblemente tú también si reflexionas un momento, de que manera muchas mujeres de la generación de mi madre luchaban por ser simultáneamente:

Fuertes y libres como hombres,

Y bellas y sensuales como las mujeres de las revistas.

 

Y he presenciado, quizás tú también, como de este modo obtenían a cambio relaciones confusas, interferencias en la comunicación, soledad insoportable, y cierto grado de realización profesional que en la mayoría de los casos no les compensaba para nada.

 

Hace relativamente poco, a través de las terapias vibracionales, hemos comenzado a comprender que lo femenino y lo masculino son vibraciones diferentes…pero que se complementan.

Y que en la exclusión de cualquiera de ellas está la pérdida del Pleno Bienestar.

La gran oportunidad de la mujer actual es conciliar, sin dejarse seducir por movimientos en el tablero que condicionen su individuación.

Aunque no lo creas, la gran mayoría de las mujeres aún no han aprendido el arte del Buen Vivir.

La mujer nueva, para desplegarse en todo su esplendor, necesita honrar lo masculino dentro de sí misma…

Y en la realidad que le rodea…
Pero sin dejar de honrar, simultánemente, el maravilloso regalo de Lo Femenino.

 

 

La mujer empoderada honra con alegría su potencial masculino y se beneficia de él para dar fuerza a su capacidad de acción.
Y para crear un puente hacia el futuro.

 

Pero simultánemente hace honor y se mantiene en sintonía con su potencial femenino.
Tomando consciencia de que su objetivo primordial es estar al servicio de la vida,
del presente, y del aspecto más espiritual de la realidad que le ha tocado vivir. 

Lo que he visto es que nada es sencillo cuando se trata de comprender y aceptar nuestra verdadera naturaleza.
Pero has de asumir lo antes posible, por tu Pleno Bienestar, que adoptar actitudes de una naturaleza que no te pertenece sólo añadirá más problemas a tu problema anterior.

 

Quizás te parezca difícil de conseguir.
Y si esto es lo que te viene a la mente piensa en si no lo es más vivir una vida de frustración, vulnerabilidad, impotencia, vacío y miedo.

 

Entonces: a donde quiero llegar es a lo siguiente:

No es tu cintura, tu piel, tu pelo, tu sonrisa, tu look, ni el brillo de tus ojos lo que hará de ti una persona interesante y cautivadora. 

Tampoco es tu inteligencia ni tus logros profesionales. 

Lo que realmente te volverá irresistible e inolvidable es tu sintonía con la totalidad, tu capacidad de integración, y tu sana e ilimitada ambición de alcanzar una vida en plena consciencia y en plena conexión con todas sus polaridades (en este caso, por ejemplo: femenino- masculino).

Para sentirte una mujer completa, para encontrar el camino hacia la felicidad, la realización, el Pleno Bienestar interior, necesitas conocer tu naturaleza humana y tu naturaleza femenina, consciente y profundamente.

Cualquier otra búsqueda será una búsqueda absurda que te conducirá con suerte, a la nada.

Y con mala suerte a un paisaje interior solitario, desolado y gris. Es decir: un todo peor que la nada.

Entonces… el secreto está en comprender lo antes posible que el autoconocimiento y la honra de tu verdadera naturaleza es lo único que realmente te puede conducir hacia el Pleno Bienestar… que es la mejor y más estable versión de la felicidad que buscas.

De esa manera podrás fusionar en ti misma dos polaridades de los cuentos: la bruja y la niña buena.

Necesitas la locura, la vitalidad, la inteligencia y la temeridad de Maléfica

…y la ternura, la capacidad de amor, la fidelidad y la honestidad de Blancanieves.

Ninguna de las dos por sí misma es la buena.

Eso ocurre sólo en los cuentos. 

Una sin la otra están destinadas a la soledad y la amargura.

Sólo necesitas reflexionar un momento y lo verás muy claro.

La buena versión tiene mucho de las dos, pero no es ninguna

La buena versión es una mujer despierta, arriesgada, consciente, competente, conectada.

Y fuertemente ética.

Que vive en el Adulto.

Y que pone como condición de sus relaciones que los otros sean Adultos como ella

 

 

No está esperando que ningún príncipe venga a salvarla.

Se hace cargo muy bien de su vida, pero está disponible para compartirla con las personas adecuadas.

 

Y sobre todo:

Está dispuesta a todo por llevar a cabo esa gran transformación que la conduzca hacia la Realización y hacia el Pleno Bienestar interior.

¿Y tú en que punto estás?

¿Encaminada hacia la fusión o prisionera de una ilusión infantil?

 Espero que quieras reflexionar esto.

Que tengas un feliz presente.

*Artículo escrito por Pilar Rodriguez-Castillos para la edición de Septiembre de 2014 de la Revista  Española “Espacio Humano”

¿Por qué se mueve más la energía en ciertas fechas?

¿Por qué se mueve más la energía en ciertas fechas?

Nada puede ocurrir fuera de la energía. Tus preocupaciones, tus memorias, tus deseos, tu frustración y tus miedos son parte de ella.

Aunque no a un nivel individual, porque en realidad ningún proceso es individual.

Hay fechas en las que la energía parece revolverse más.

Y sin “parece”: porque ocurre.

Nos sentimos más sensibles, más confusos, y a veces más orientados a resolver conflictos.

Dependiendo de las fechas puede ser todo lo contrario.

Nos cuesta prestar atención a estas mareas vibratorias porque nos hemos habituado a los cambios continuos.

Entonces decimos:

– Hoy me he levantado con el pie izquierdo….

Pero no es eso.

Si miras el calendario podrás descubrir que hay algo diferente.

Hay fechas que revuelven la energía:

Pero no es eso.

Si miras el calendario podrás descubrir que hay algo diferente.

Hay fechas que revuelven la energía:

  

Recuerdo que cuando era pequeña una amiga me contaba que su abuelo sacó un cuchillo y persiguió a su padre alrededor de la mesa.

No sé cuanto habría de verdad en esta historia, pero dos cosas te puedo decir:

 

 

  1. El abuelo no parecía de los que matan con un cuchillo.
  2. Y a veces he sentido esa ira en las fiestas, aunque de esto haya pasado ya muchos, muchos años.

¿Tú no?

 

Entre la diversidad de fuerzas que generan tensión, las reuniones obligadas…

 

No siempre quieres estar tantas horas con personas con las que no hay mucha afinidad.

 

Además las copas  “sueltan las lenguas y las emociones”…

 

En fin… por donde yo me muevo no sacan los cuchillos…

 

…pero de vez en cuando sacan las impertinencias.

Ya sabes que no soy nada esotérica, así que puedes confiar en que lo que te digo no es pensamiento mágico.

Lo he visto.

Y a menudo lo he visto con 20 o 30 testigos a mi alrededor.

Cualquier trabajo que se hace cuando el año viejo empieza su agonía, aferrándose un poco a la vida como todo lo que muere, se multiplica por 100.


Es un número estimativo desde luego.

Pero ya llevamos viendo estos movimientos desde el Taller de Constelaciones del mes de Octubre.

 

✓ Vendabales emocionales,

✓  profundas comprensiones,

✓  cada vez más campos que piden ser honrados…

✓  Los excluidos piden con angustiosa tristeza el reconocimiento que les pertenece.

✓  Y la vida como una licuadora, intentando empujar y dando la espalda a los que no quieren ordenarse.

En el Taller Anual de la Mujer Nueva, en noviembre, también se vio como Lo Femenino se fortalecía y daba más información que nunca (por esto ofrezco este taller durante el mes 11…)

Las iniciaciones en los cursos de Reiki son más emotivas, más abiertas… más hermosas.

Es una gran oportunidad de renovación.

Constelar en estas fechas especiales no es que sea una buena idea.

Es que es una gran oportunidad.

En principio para evitar que el desorden ronde la mesa con su navaja como el abuelo de mi amiga.

Pero también para disfrutar del placer de la familia, desde el orden, la armonía y con una profunda Mirada Sistémica.

Si tienes preguntas puedes dejarlas abajo o puedes contactar con el Liceo.

 

Ya sabes que siempre estamos muy pendientes de ti.

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

La Misteriosa Leyenda de la Mujer Nueva

La Misteriosa Leyenda de la Mujer Nueva

Hace mucho mucho tiempo vivió una joven recién casada que se sentía como si llevara triste y enfadada desde el principio de los tiempos.

A veces sentía sobre su espalda y sobre su pecho el peso de haber nacido mujer.

Un día confesó ésto a su madre con melancolía: le dijo que había escuchado decir que en ciertos lugares nacer mujer es un estigma y le confesó que a veces ella sentía que aquello era verdad.

 

Su madre se quedó callada, luego miró su bordado y le respondió:

-“eres muy joven, cielo. Con el tiempo te olvidarás de todas esas tonterías”…

y siguió bordando en silencio.

 

Su rol era indiscutible: servirle.


Y a ella, a la Mujer Arcaica, el plan le parecía bastante bien.

 

La tierra era muy joven aún y la Mujer Arcaica estaba fuertemente al servicio de la Vida.

 No se había planteado otro tipo de realización personal.

Su madre y su abuela tampoco le habían mostrado un camino diferente, y ella no tenía necesidad de decidir si esto era bueno o malo, suficiente o insuficiente.

Estaba bien así, y lo vivía con bastante agrado.

Entonces llegó aquella niña extraña a casa: Nova.

Su padre había muerto en una batalla y su madre, una mujer frágil y vulnerable, no había podido superar la pérdida y había decidido morir también.  

La trajeron a su casa con un hatillo y un par de juguetes viejos.  

Y como era hija de un familiar lejano, el marido de la Mujer Arcaica decidió que podía quedarse.  

 

 

La pequeña Nova no tenía más de siete años y era una niña silenciosa, observadora y curiosa.  

Tenía una mirada abierta y brillante, y parecía ver más allá que el resto de mujeres.  

Era lista pero también sombría, y a veces daba vueltas husmeando en la gran biblioteca del hombre de la casa.  

Hasta que un día le dijo a la Mujer Arcaica mientras pelaban patatas:

-¿Podrías enseñarme a leer?

La Mujer Arcaica le dijo que no tenía tiempo para esas tonterías, y por primera vez en mucho tiempo frunció el ceño y se sintió revuelta y airada. Nova no se rindió, y se lo pidió muchas veces: le dijo que si le enseñaba podría comprender aquellos libros, y le contaría historias.

Pero la Mujer Arcaica fue terminante: le dijo que las mujeres de su familia no perdían el tiempo con fantasías, y que mientras ella viviera bajo su techo se comportaría como una señorita.

Afortunadamente Doña Sofía, una vieja criada que vivía en la casa, le dijo que le enseñaría un poco si no se lo contaba a nadie.

-Yo no sé mucho, hija. Pero puedo enseñarte algo… – le confió con una sonrisa cómplice –

Entonces a partir de ese día, al caer la tarde Nova se iba al cuarto de Sofía para que ella le enseñara lo que sabía sobre las letras, que no era mucho, pero que poco a poco le permitió reconocer sonidos, palabras y luego frases enteras en aquellos libros oscuros de la biblioteca del hombre de la casa.


Leían a la luz de una vela, con las cortinas cerradas para no llamar la atención.


Y así sin darse cuenta, Nova se fue haciendo una mujer, y Sofía se fue haciendo más pequeñita y frágil.


A la vieja criada le había enseñado las letras su padre que se había quedado viudo cuando ella era muy pequeña, y que la había criado en cierta forma como si fuera un muchacho.

Entre las mujeres de la familia criticaban al padre de Sofía, porque le había llenado la cabeza de tantas tonterías a la muchacha, que parecía más un muchacho que una señorita… porque desde que había estado leyendo historias no hacía más que decir que le gustaban más los personajes masculinos porque podían hacer más cosas.

Pronto, cuando le llegó la edad de casarse, sus tías lo enredaron todo y la instalaron, por su bien, en un matrimonio muy adecuado.

Lo peor había sido que en su casa no había libros, y como ella no tenía autonomía para comprarlos tuvo que olvidarlos.

Más adelante tuvo la alegría de encontrar aquella biblioteca olvidada en casa de la Mujer Arcaica… pero esto fue varias décadas después, cuando ya viuda y con sus hijos casados, tuvo que servir en una casa para poder seguir adelante con la vida.

Entre las mujeres de la familia criticaban a su padre porque le había llenado la cabeza

de tantas tonterías a la muchacha…

 

Nova honraba profundamente a la vieja Sofía y siempre estaba deseando que todos se durmieran para leer un ratito con ella.

El día que la criada murió, Nova estaba a su lado cogiendo su mano con ternura y leyéndole un cuento que a ambas les gustaba mucho.

Entonces la vieja Sofía suspiró suavemente, y se dejó ir con la muerte en una profunda placidez.

Nadie la lloró más que Nova, a fin de cuentas nadie la había conocido realmente, y desde luego nadie la echó profundamente de menos en el mundo, excepto la joven Nova.

Fue entonces cuando Nova miró por última vez hacia la Mujer Arcaica para intentar comprenderla. 

Habían pasado muchos años y sin embargo su vida seguía siendo igual, excepto que estaba más seca por dentro y por fuera.

Y Nova pensó, quién sabe por qué, que quizás la Mujer Arcaica tenía algún sueño inconfesable.


Y un día mientras doblaban unos manteles le preguntó sobre sus sueños.


La Mujer Arcaica la miró con ojos brillantes y por un momento se quedó en silencio.

Fue un silencio tan hondo que Nova supo que aquella mujer guardaba secretos en su alma.   Tan hondo que Nova habría jurado que abriría la boca y contaría tantas historias que el mundo desaparecería en torno a ellas, y las historias brotarían de la boca de la Mujer Arcaica hasta el final de los tiempos.   Pero entonces la Mujer Arcaica bajó la mirada y le dijo con amargura:
-¿Sueños? Vaya! Yo no tengo tiempo para esas tonterías. Ahora tengo que preparar la comida.   Aquella respuesta encogió el corazón de Nova, y sus ojos y su alma se empañaron porque pudo darse cuenta de que la Mujer Arcaica vivía en el miedo, y que ya era tarde para ella.  

Así que sin saber por qué esa tarde Nova cogió su hatillo y se marchó subrepticiamente de la casa de la Mujer Arcaica para siempre.  

Iba de un sitio a otro y siempre se quedaba más en donde veía la oportunidad de enseñar a leer y a mirarse a sí mismas a las mujeres que iba encontrando en su camino.  

Nova fue feliz, sin embargo nunca se casó ni tuvo sus propios hijos.  

No porque no lo deseara sino porque amó a algunos hombres que querían convertirla en una herramienta para su realización.  

 

Uno de ellos fue importante pero no soportó su libertad, y huyó.  

Ella lo entendió, y se despidió de él honrando el amor que había recibido.

Y es desde entonces que Nova, la Mujer Nueva, se pasea por los caminos del Universo sembrando palabras, latidos y sueños lúcidos en el alma de las mujeres.   Tiene toda la paciencia del mundo germinando en su corazón de Madre.  

Y mientras camina sin fin, espera que tú le digas:   

 -Yo te veo. Yo te honro. Yo sí tengo un sueño.  

Cuando esto ocurra la Mujer Nueva te entregará su hatillo, y al abrirlo encontrarás allí tu mayor Fuerza, y el camino hacia tu Destino.

 

  Que tengas un feliz presente.

*Artículo escrito por Pilar Rodriguez-Castillos para la edición de Septiembre de 2014 de la Revista  Española “Espacio Humano”

Sobre el insoportable poder de la Pertenencia

Sobre el insoportable poder de la Pertenencia

Más allá de la Vida y de la No-Vida hay algo que nos mueve, que nos condiciona, que nos arraiga, y a lo que desde un nivel inconsciente le damos una absoluta prioridad: la Pertenencia.

Es la ley primera y la que lo condiciona todo.

Es la más importante. 

Necesitamos pertenecer, y cuando nos sentimos excluídos el dolor comienza a depositarse en nuestra alma y invadirlo todo.

Sabemos que el gran castigo, el más insoportable, el más cruel para el alma humana, es ser condenado al ostracismo. Cuando alguien nos mira con desprecio y nos retira la pertenencia, por un momento lo haríamos todo, incluso falsear la realidad y culpar a otros, incluso morir o matar… con tal de no ser separados de lo que consideramos nuestro lugar de pertenencia.

La Pertenencia es, de las tres grandes leyes sistémicas, la más importante y la primera.

Todos tenemos derecho a pertenecer.

Nadie puede ser excluído y nadie tiene derecho a excluir.

Y cuando alguien es excluido o hace un movimiento para excluir, el sistema familiar ser revuelve de tal manera que todos sus miembros sienten el dolor de alguna manera.

E inconscientemente todos quieren reincluir al excluído, para dejar de sufrir.

Pero…

  

✓ ¿basta con ser amable y aceptar a todo el mundo en el salón de casa? 

¿es suficiente tomar una cerveza con el compañero que nos gustaría ver desaparecer?

¿es suficiente sonreir en el rellano al vecino ruidoso al que nos gustaría gritar algunos improperios?

¿alcanzará con justificar aquel aborto, o con culpar al ex del fracaso de nuestro matrimonio por nuestra buena conciencia?

¿alcanzará con así justificar el mantenerle lejos de nuestra vida y razonablemente excluído de la vida de nuestros hijos?

Todos pertenecen.

Supongo que ya te habrás dado cuenta de que ni por un momento es suficiente.

En realidad todo ese paripé no hace más que agravarlo todo, y crear más dolor y más desorden.

En muchas ocasiones en el curso de una Constelación podemos observar como el representante de alguien que estaba provocando dolor en un descendiente por su indiferencia o por su falta de afectividad, está mirando fijamente a un excluído.

No puede ver nada más: el resto de la realidad se desdibuja para él.

El representante no sabe quien es, pero siente en su alma que nada es tan importante como mirarle, acogerle, cuidarle.

Está abstraído y conmovido.

Y no tiene fuerza para mirar nada más.

Cuando el descendiente, que es quien ha pedido la constelación, consigue ver lo que está pasando.

 consigue reincluir al ancestro que faltaba, el ancestro abstraído se libera y ya puede ver a la hija o al hijo,

o al nieto al que no podía mirar.

Estas escenas se ven con frecuencia porque una enorme cantidad del dolor que sufrimos, tiene relación con

esta búsqueda desesperada de reincorporar al que falta

Entonces, no.

No.

No basta la sonrisa social o el respeto declarado.

Es una cuestión de resonancia.

Creo que sabes a qué me refiero.

Estas reglas sociales de mantener la cohesión en la familia a costa de todo, tienen un trasfondo sistémico, pero en el camino han perdido el fondo y se han quedado en la forma. 

Te pongo un ejemplo.

Imagina que tienes una cuñada que desde el principio no te ha gustado demasiado, pero a la que tratas educadamente para no tener problemas con tu marido.

Desde luego esto es socialmente muy correcto….

Ahora, internamente te gustaría que desapareciera porque es de una manera que a ti no te gusta para nada.

De hecho tu verdadero sentimiento es que te gustaría que desapareciera de tu vida y de la de tu familia.

Bien.

A nivel sistémico este sentimiento oculto es igual que el deseo de muerte.

“Ojala desaparezcas” no tiene grandes diferencias con “Ojalá murieras’.

De hecho es la forma más efectiva de hacer “desaparecer” a una persona.

Y c como sabes de vez en cuando alguien lo ha hecho.

Es importante que comprendas que lo sistémico no tiene nada que ver con las creencias morales, entonces esto que te explico es algo que estamos mirando sólo a través de una mirada sistémica.

Estamos mirando el movimiento y el comportamiento de la energía de los sistemas. 

La moral aquí no nos interesa en absoluto. 

Vamos ahora a seguir con el ejemplo de tu cuñada.

Ahora vamos a ponernos en su lugar.

Imagina que eres ella y que recibes esa sonrisa que esconde un puñal envenenado.

Sólo necesita ser una mujer humana y nada más para sentir la disonancia entre tu sonrisa y tus sentimientos.

No le hace falta ser especialmente sensitiva: las personas nos movemos continuamente por resonancia.

El mensaje le llega: “ojalá mueras”, y tu sonrisa y tus palabras agradables lo hacen confuso e irritante.

Va a pensar “creo que ella no es sincera”, y en el peor de los casos va a sentir

-“Este es mi sitio. Mejor que mueras tú”

…y comenzarán a surgir los problemas.

Porque ella querrá justamente reafirmar su derecho a la pertenencia, y se iniciará una lucha angustiosa, que puede durar varios años hasta que una de las dos realmente desaparezca.

Luego, cuando alguna de las dos muera, si este conflicto no se ha resuelto, un descendiente recogerá el testigo y querrá, por amor a una de las dos o a las dos, repararlo.

 

Y mientras esto continúa más allá de la muerte, ese descendiente, que puede ser por ejemplo tu hija, no podrá mirar nada más que el conflicto.

No tendrá fuerza para nada más.

Y en muchas ocasiones vivirá internamente la resonancia de ambas partes del conflicto.

Esto desde luego es una imperdonable simplificación para explicarte que además de la desconfianza que crea la disonancia entre un mensaje verbal y uno vibratorio, este tipo de situaciones crean un gran conflicto de pertenencia que no terminará tras la muerte de sus protagonistas.

Continuará hasta que alguien le diga al excluído, con mucha resonancia, con mucho amor, con mucha apertura:

– “Tú También Perteneces”.

Fundamentalmente porque es la verdad última. Porque todos pertenecen.

Y lo tiene que decir desde su lugar adecuado.

De nada va a valer si lo dice como si hiciera un favor.

La reinclusión implica reincoportarle al lugar que le correspondía desde el principio, y que consistentemente no le fue del todo reconocido.

Como ves, para que sea respetada la Ley de Pertenencia, hacen falta más que palabras.

Otras  formas de exclusión que alteran esta Ley dentro del Sistema Familiar y que crean mucho dolor, son…

✓ los hijos no deseados (aunque luego le amas, el rechazo a la noticia, la duda sobre si le tendrás o no le llega al embrión y marca su destino…),

✓ un aborto (el niño querrá ser reconocido como hijo, sus hermanos no se sentirán en su lugar),

✓ un hijo fuera del matrimonio que ha sido ocultado por vergüenza…

una relación oculta,

✓ alguien que avergonzó a la familia y fue apartado.

✓ Un crimen…

Los sistemas familiares (sí, incluso el tuyo) están repletos de estos movimientos.

Y cada uno de nosotros somos profundamente fieles a muchos de estos ancestros en determinados momentos de la vida: la pertenencia nos importa a tal punto que llegamos a renunciar a nuestra propia felicidad, con tal de intentar reincluir o sustituir al excluido que falta.

Entonces, revisa tus ideas profundas sobre la pertenencia.

¿Te sientes excluída?

Mira bien a quien excluyes tú!

Y comienza ya mismo a reparar todo lo que puedas: las Constelaciones Familiares son la terapia más adecuada para que esté trabajo sea rápido y eficaz.

Y la reinclusión que llevamos a cabo, alivia el dolor del sistema y te libera a ti de tus fidelidades inconscientes.

Te libera y te da fuerza.

Fundamentalmente porque te hace descubrir hasta que profundidad y a que nivel de compromiso insoportable tú también perteneces.

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

Carta a mi madre muerta

Carta a mi madre muerta

 Querida mamá:

Cada día que pasa te descubro un poco más, y te comprendo más como no lo pude hacer antes. 

 

Cuando todo empezó yo era demasiado pequeña.

O muy joven.

O estaba demasiado enamorada de la vida…

O acuciada por el amor o por la falta de tiempo.

 

 

Y en lugar de ver el miedo en tus ojos, me exasperé con tus quejas.

Y en lugar de ver la incertidumbre en tus pasos, sólo quise demostrarte mi fuerza y mi capacidad de avanzar hacia mis sueños.

Pero nunca te pregunté por tu fuerza y por tus sueños porque pensaba que tu sueño era yo.

 

Ahora veo que vivir siendo una mujer es mucho más complejo que soñar hijos que cumplen sus sueños. 

A menudo me he distanciado de ti diciendo que yo me parecía más a mi padre.
Pensando que tú no tenías fuerza, te rendías, no presentabas batalla.

Y ahora veo tu rendición y me duele en el pecho, querida mamá, porque nunca la vi.

Porque nunca te la agradecí.

 

 

Para mi eras sólo unos brazos que acunan.

Unos ojos que brillaban al mirarme con ese enamoramiento de las madres.

Para mi tu amor era mi derecho de hija, y lo exigía ciegamente.

Y me enfadaba si no lo conseguía.

Entonces creí que mi existencia, mis movimientos, mi realización eran suficientes para ti.

Y no supe ver nada más en ti.

Luego cuando te hiciste mayor estabas cada vez más enfadada y frustrada.

Y yo no entendía por qué.

Te volviste inaccesible y difícil, y entretanto yo seguía buscando que me confortaras y que me acunaras.

No me di cuenta tampoco entonces de tu orfandad y de tu soledad.

No vi lo valiente que eras para vivir sin que nadie te acunara. 

¡Cuánta incertidumbre, cuánto miedo, cuánta espera infructuosa ocultabas detrás de tu inaccesibilidad!

Y ahora que te has ido, mamá, cada día te descubro un poco más en mí.

Ahora a veces sonrío al verte en mi reflejo en los escaparates, en mis párpados caídos.

O en mi pequeña soledad que apenas me da una idea vaga de lo que pudo ser la tuya. 

Querida mamá: para no ser como tú, un día elegí no verte.

No sé qué día fue, no sé cómo empezó todo…

ni puedo hacer nada para volver allí y cambiarlo y…

…tampoco estoy nada segura de que hacerlo mejorara tu vida sin destruir la mía.

Así que he decidido aceptarlo todo, mamá.

Y tomar en mi corazón todo lo que pasó.

Ahora he encontrado el camino para agradecerte todas esas carencias que te reclamaba injustamente, y a las que puedo agradecer mi impulso imparable de crear y avanzar.

 

Ahora veo que tu fragilidad hizo que yo decidiera conectar con mi fuerza.

¡Que gran regalo mamá! ¿Quién lo habría hecho mejor?    
 

Y ahora he encontrado el camino para agradecerte tu miedo.

Porque al verlo en ti decidí transformarme en temeraria y atravesar el mío como quien cruza descalza un faldón de brasas encendidas.

 

¿Cómo habría encontrado yo el camino hacia la ayuda si tú no me hubieras mostrado la resonancia de la orfandad y de la incertidumbre?

Ahora por fin puedo ver que pusiste tu vida al servicio de lo que yo necesitaba aprender.
Mamá querida:

Da igual si ahora te digo que esta comprensión pudo ocurrir antes y habría sido mejor para las dos.

Me he vuelto una adicta a la realidad tal como es.

Y creo que ahora para nosotras sólo queda este punto de partida.

Entonces ahora por fin puedo tomarte en mi alma, y honrar todo lo que hiciste para que yo pudiera aprender a caminar.

 

Ahora ya puedo ver que fuiste exactamente la madre que necesitaba.

De ningún modo podrías haber sido mejor, ahora me doy cuenta.

 

Gracias por todo lo que hiciste por mí.

Gracias mamá, por la vida que me has dado.

Pilar Rodríguez-Castillos