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¿Eres Blancanieves o Maléfica?… El sesgo de eternidad, las mujeres, y el secreto de la felicidad

¿Eres Blancanieves o Maléfica?… El sesgo de eternidad, las mujeres, y el secreto de la felicidad

Si tú eres una de esas inocentes criaturas que todavía viven mediatizadas por creencias del tipo de “sentirse la mujer más guapa del mundo” es muy posible que bien pronto te enfrentes a tres cosas:

La primera es que este artículo no te parecerá para nada interesante…

La segunda es que pronto te preguntarás por qué no le prestaste más atención en su momento…

La tercera que te llevarás una desagradable sorpresa, porque tarde o temprano comenzarán a llamarte “señora”.

Y si no estás preparada, ese primer “señora” te dejará con la boca abierta.

 

Correrás al primer escaparate para mirarte y te dirás…

Pero espejito, si todavía estoy muy bien…

 

Pero ya será muy tarde.

Y si no lo ves claro, en ese fatídico ¨todavía¨ está la clave.

Probablemente lleves ya algún tiempo a intentando sustraerte al paso del tiempo.

Pero no eres la más guapa.

Probablemente nunca lo has sido.

En fin, el caso es que de seguir así, a partir de ahora corres el peligro de querer arrancarle el corazón a Blancanieves.

Es importante aclararte que la mujer de hoy, al menos me referiré a aquellas mujeres más reflexivas con las que me voy encontrando día a día en mis cursos y en mi consulta, suele tener algunas preguntas inteligentes sobre la felicidad y como alcanzarla.

Algunas, cuando agotan el bote de rimmel intentando obtener algo parecido a través del aspecto físico, van en busca de un psicoterapeuta.

O de otro tipo de terapias para descubrir poco a poco que se encuentran atrapadas por una serie de fuertes creencias que interfieren en su visión de la vida.

Y de las que les resulta demasiado doloroso deshacerse para siempre.

Cuando estas mujeres que sufren descubren que mantenerse fieles a esas creencias sólo las mantiene en una continua agonía, en la que parece no haber acceso a la realización ni a la libertad, en ocasiones es demasiado tarde porque como decía Charlot :

“la vida es una obra de teatro que no permite ensayos”.

No tengo dudas sobre que hay algunas mujeres que viven empoderadas, conectadas a la felicidad, y completamente realizadas y cuyas creencias son realistas.  

  Por fortuna es realmente así.

Pero esas no necesitan nada de mi.

Entonces permíteme que me enfoque en las que no saben cómo sintonizar consigo mismas.

Para eso necesitamos tomar nota de una relevante característica de la juventud:

El sesgo de eternidad. 

Lo conoces muy bien:

Es esa sensación infantil de que la vejez y la muerte son cosas que pasan solamente a los demás.

Pero que no tiene nada que ver contigo ni con los tuyos, porque tienes miles de años por delante antes de llegar allí.

El problema es que demasiadas mujeres no se instalan

nunca en su estado Adulto

 

Desde el estado Niño siguen apartadas de la realidad y atrapadas por esa especie de pensamiento mágico.
Y desde esa especie de Nunca Jamás mental construyen una vida inadecuada, sobre unos pilares de azúcar que se disuelven a la primera tormenta de verano.

 

Como consecuencia de estos procesos poco maduros, durante varias generaciones las mujeres han enfocado toda su energía en su aspecto y en su servicio a la familia, al marido y a los hijos…

 

 

…y cuando han visto que esto sólo las llevaba inexorablemente al vacío y a la desesperación, han tomado una decisión igual de desafortunada:

Han querido renunciar a Lo Femenino, y fortalecerse a sí mismas utilizando las estrategias masculinas.

Una vez puestas en práctica estas estrategia, entonces el sueño del empoderamiento ha durado apenas 3 minutos más.

Y el vacío y la desesperación han llegado igualmente, con más fuerza y con más saña a sus cansadas almas.

Y a estos visitantes poco amigables, se ha sumado una profunda y sombría decepción existencial.

¿Qué ha pasado?
¿Es que no hay disponibilidad para las mujeres en el paraíso del Pleno Bienestar?

El asunto es el siguiente.

Yo he visto, y posiblemente tú también si reflexionas un momento, de que manera muchas mujeres de la generación de mi madre luchaban por ser simultáneamente:

Fuertes y libres como hombres,

Y bellas y sensuales como las mujeres de las revistas.

 

Y he presenciado, quizás tú también, como de este modo obtenían a cambio relaciones confusas, interferencias en la comunicación, soledad insoportable, y cierto grado de realización profesional que en la mayoría de los casos no les compensaba para nada.

 

Hace relativamente poco, a través de las terapias vibracionales, hemos comenzado a comprender que lo femenino y lo masculino son vibraciones diferentes…pero que se complementan.

Y que en la exclusión de cualquiera de ellas está la pérdida del Pleno Bienestar.

La gran oportunidad de la mujer actual es conciliar, sin dejarse seducir por movimientos en el tablero que condicionen su individuación.

Aunque no lo creas, la gran mayoría de las mujeres aún no han aprendido el arte del Buen Vivir.

La mujer nueva, para desplegarse en todo su esplendor, necesita honrar lo masculino dentro de sí misma…

Y en la realidad que le rodea…
Pero sin dejar de honrar, simultánemente, el maravilloso regalo de Lo Femenino.

 

 

La mujer empoderada honra con alegría su potencial masculino y se beneficia de él para dar fuerza a su capacidad de acción.
Y para crear un puente hacia el futuro.

 

Pero simultánemente hace honor y se mantiene en sintonía con su potencial femenino.
Tomando consciencia de que su objetivo primordial es estar al servicio de la vida,
del presente, y del aspecto más espiritual de la realidad que le ha tocado vivir. 

Lo que he visto es que nada es sencillo cuando se trata de comprender y aceptar nuestra verdadera naturaleza.
Pero has de asumir lo antes posible, por tu Pleno Bienestar, que adoptar actitudes de una naturaleza que no te pertenece sólo añadirá más problemas a tu problema anterior.

 

Quizás te parezca difícil de conseguir.
Y si esto es lo que te viene a la mente piensa en si no lo es más vivir una vida de frustración, vulnerabilidad, impotencia, vacío y miedo.

 

Entonces: a donde quiero llegar es a lo siguiente:

No es tu cintura, tu piel, tu pelo, tu sonrisa, tu look, ni el brillo de tus ojos lo que hará de ti una persona interesante y cautivadora. 

Tampoco es tu inteligencia ni tus logros profesionales. 

Lo que realmente te volverá irresistible e inolvidable es tu sintonía con la totalidad, tu capacidad de integración, y tu sana e ilimitada ambición de alcanzar una vida en plena consciencia y en plena conexión con todas sus polaridades (en este caso, por ejemplo: femenino- masculino).

Para sentirte una mujer completa, para encontrar el camino hacia la felicidad, la realización, el Pleno Bienestar interior, necesitas conocer tu naturaleza humana y tu naturaleza femenina, consciente y profundamente.

Cualquier otra búsqueda será una búsqueda absurda que te conducirá con suerte, a la nada.

Y con mala suerte a un paisaje interior solitario, desolado y gris. Es decir: un todo peor que la nada.

Entonces… el secreto está en comprender lo antes posible que el autoconocimiento y la honra de tu verdadera naturaleza es lo único que realmente te puede conducir hacia el Pleno Bienestar… que es la mejor y más estable versión de la felicidad que buscas.

De esa manera podrás fusionar en ti misma dos polaridades de los cuentos: la bruja y la niña buena.

Necesitas la locura, la vitalidad, la inteligencia y la temeridad de Maléfica

…y la ternura, la capacidad de amor, la fidelidad y la honestidad de Blancanieves.

Ninguna de las dos por sí misma es la buena.

Eso ocurre sólo en los cuentos. 

Una sin la otra están destinadas a la soledad y la amargura.

Sólo necesitas reflexionar un momento y lo verás muy claro.

La buena versión tiene mucho de las dos, pero no es ninguna

La buena versión es una mujer despierta, arriesgada, consciente, competente, conectada.

Y fuertemente ética.

Que vive en el Adulto.

Y que pone como condición de sus relaciones que los otros sean Adultos como ella

 

 

No está esperando que ningún príncipe venga a salvarla.

Se hace cargo muy bien de su vida, pero está disponible para compartirla con las personas adecuadas.

 

Y sobre todo:

Está dispuesta a todo por llevar a cabo esa gran transformación que la conduzca hacia la Realización y hacia el Pleno Bienestar interior.

¿Y tú en que punto estás?

¿Encaminada hacia la fusión o prisionera de una ilusión infantil?

 Espero que quieras reflexionar esto.

Que tengas un feliz presente.

*Artículo escrito por Pilar Rodriguez-Castillos para la edición de Septiembre de 2014 de la Revista  Española “Espacio Humano”

La Misteriosa Leyenda de la Mujer Nueva

La Misteriosa Leyenda de la Mujer Nueva

Hace mucho mucho tiempo vivió una joven recién casada que se sentía como si llevara triste y enfadada desde el principio de los tiempos.

A veces sentía sobre su espalda y sobre su pecho el peso de haber nacido mujer.

Un día confesó ésto a su madre con melancolía: le dijo que había escuchado decir que en ciertos lugares nacer mujer es un estigma y le confesó que a veces ella sentía que aquello era verdad.

 

Su madre se quedó callada, luego miró su bordado y le respondió:

-“eres muy joven, cielo. Con el tiempo te olvidarás de todas esas tonterías”…

y siguió bordando en silencio.

 

Su rol era indiscutible: servirle.


Y a ella, a la Mujer Arcaica, el plan le parecía bastante bien.

 

La tierra era muy joven aún y la Mujer Arcaica estaba fuertemente al servicio de la Vida.

 No se había planteado otro tipo de realización personal.

Su madre y su abuela tampoco le habían mostrado un camino diferente, y ella no tenía necesidad de decidir si esto era bueno o malo, suficiente o insuficiente.

Estaba bien así, y lo vivía con bastante agrado.

Entonces llegó aquella niña extraña a casa: Nova.

Su padre había muerto en una batalla y su madre, una mujer frágil y vulnerable, no había podido superar la pérdida y había decidido morir también.  

La trajeron a su casa con un hatillo y un par de juguetes viejos.  

Y como era hija de un familiar lejano, el marido de la Mujer Arcaica decidió que podía quedarse.  

 

 

La pequeña Nova no tenía más de siete años y era una niña silenciosa, observadora y curiosa.  

Tenía una mirada abierta y brillante, y parecía ver más allá que el resto de mujeres.  

Era lista pero también sombría, y a veces daba vueltas husmeando en la gran biblioteca del hombre de la casa.  

Hasta que un día le dijo a la Mujer Arcaica mientras pelaban patatas:

-¿Podrías enseñarme a leer?

La Mujer Arcaica le dijo que no tenía tiempo para esas tonterías, y por primera vez en mucho tiempo frunció el ceño y se sintió revuelta y airada. Nova no se rindió, y se lo pidió muchas veces: le dijo que si le enseñaba podría comprender aquellos libros, y le contaría historias.

Pero la Mujer Arcaica fue terminante: le dijo que las mujeres de su familia no perdían el tiempo con fantasías, y que mientras ella viviera bajo su techo se comportaría como una señorita.

Afortunadamente Doña Sofía, una vieja criada que vivía en la casa, le dijo que le enseñaría un poco si no se lo contaba a nadie.

-Yo no sé mucho, hija. Pero puedo enseñarte algo… – le confió con una sonrisa cómplice –

Entonces a partir de ese día, al caer la tarde Nova se iba al cuarto de Sofía para que ella le enseñara lo que sabía sobre las letras, que no era mucho, pero que poco a poco le permitió reconocer sonidos, palabras y luego frases enteras en aquellos libros oscuros de la biblioteca del hombre de la casa.


Leían a la luz de una vela, con las cortinas cerradas para no llamar la atención.


Y así sin darse cuenta, Nova se fue haciendo una mujer, y Sofía se fue haciendo más pequeñita y frágil.


A la vieja criada le había enseñado las letras su padre que se había quedado viudo cuando ella era muy pequeña, y que la había criado en cierta forma como si fuera un muchacho.

Entre las mujeres de la familia criticaban al padre de Sofía, porque le había llenado la cabeza de tantas tonterías a la muchacha, que parecía más un muchacho que una señorita… porque desde que había estado leyendo historias no hacía más que decir que le gustaban más los personajes masculinos porque podían hacer más cosas.

Pronto, cuando le llegó la edad de casarse, sus tías lo enredaron todo y la instalaron, por su bien, en un matrimonio muy adecuado.

Lo peor había sido que en su casa no había libros, y como ella no tenía autonomía para comprarlos tuvo que olvidarlos.

Más adelante tuvo la alegría de encontrar aquella biblioteca olvidada en casa de la Mujer Arcaica… pero esto fue varias décadas después, cuando ya viuda y con sus hijos casados, tuvo que servir en una casa para poder seguir adelante con la vida.

Entre las mujeres de la familia criticaban a su padre porque le había llenado la cabeza

de tantas tonterías a la muchacha…

 

Nova honraba profundamente a la vieja Sofía y siempre estaba deseando que todos se durmieran para leer un ratito con ella.

El día que la criada murió, Nova estaba a su lado cogiendo su mano con ternura y leyéndole un cuento que a ambas les gustaba mucho.

Entonces la vieja Sofía suspiró suavemente, y se dejó ir con la muerte en una profunda placidez.

Nadie la lloró más que Nova, a fin de cuentas nadie la había conocido realmente, y desde luego nadie la echó profundamente de menos en el mundo, excepto la joven Nova.

Fue entonces cuando Nova miró por última vez hacia la Mujer Arcaica para intentar comprenderla. 

Habían pasado muchos años y sin embargo su vida seguía siendo igual, excepto que estaba más seca por dentro y por fuera.

Y Nova pensó, quién sabe por qué, que quizás la Mujer Arcaica tenía algún sueño inconfesable.


Y un día mientras doblaban unos manteles le preguntó sobre sus sueños.


La Mujer Arcaica la miró con ojos brillantes y por un momento se quedó en silencio.

Fue un silencio tan hondo que Nova supo que aquella mujer guardaba secretos en su alma.   Tan hondo que Nova habría jurado que abriría la boca y contaría tantas historias que el mundo desaparecería en torno a ellas, y las historias brotarían de la boca de la Mujer Arcaica hasta el final de los tiempos.   Pero entonces la Mujer Arcaica bajó la mirada y le dijo con amargura:
-¿Sueños? Vaya! Yo no tengo tiempo para esas tonterías. Ahora tengo que preparar la comida.   Aquella respuesta encogió el corazón de Nova, y sus ojos y su alma se empañaron porque pudo darse cuenta de que la Mujer Arcaica vivía en el miedo, y que ya era tarde para ella.  

Así que sin saber por qué esa tarde Nova cogió su hatillo y se marchó subrepticiamente de la casa de la Mujer Arcaica para siempre.  

Iba de un sitio a otro y siempre se quedaba más en donde veía la oportunidad de enseñar a leer y a mirarse a sí mismas a las mujeres que iba encontrando en su camino.  

Nova fue feliz, sin embargo nunca se casó ni tuvo sus propios hijos.  

No porque no lo deseara sino porque amó a algunos hombres que querían convertirla en una herramienta para su realización.  

 

Uno de ellos fue importante pero no soportó su libertad, y huyó.  

Ella lo entendió, y se despidió de él honrando el amor que había recibido.

Y es desde entonces que Nova, la Mujer Nueva, se pasea por los caminos del Universo sembrando palabras, latidos y sueños lúcidos en el alma de las mujeres.   Tiene toda la paciencia del mundo germinando en su corazón de Madre.  

Y mientras camina sin fin, espera que tú le digas:   

 -Yo te veo. Yo te honro. Yo sí tengo un sueño.  

Cuando esto ocurra la Mujer Nueva te entregará su hatillo, y al abrirlo encontrarás allí tu mayor Fuerza, y el camino hacia tu Destino.

 

  Que tengas un feliz presente.

*Artículo escrito por Pilar Rodriguez-Castillos para la edición de Septiembre de 2014 de la Revista  Española “Espacio Humano”

Olvídalo ya. Eres lo que eres. Lo demás es ego.

Olvídalo ya. Eres lo que eres. Lo demás es ego.

 El ego se cuela en tus acciones cuando menos te lo esperas.

A veces sencillamente aparece intentando “parecer simpática”.

¿Por qué alguien iba a querer “parecer simpática” en lugar de sencillamente “ser”?

¿Quieres saber que oportunidad estás perdiendo?

Caer bien, parecer simpática, querer que los demás te aprueben es la actitud del Niño. Es una búsqueda de la mente, proviene del pasado, y se salta el presente a la torera.

Los “adultos interesantes” nunca están preocupados por como los ves: están demasiado interesados disfrutando, divirtiéndose o creando nueva realidad.

Bueno, y a veces… decidiendo si van a desaparecer porque no resuenan con lo que les rodea, y como hacerlo con un cierto grado de elegancia.

Mira… ¿Alguna vez te has parado a pensar lo que es el ego?

No pienses que es soberbia o una super-autoestima.

El ego es la mente.

Son los esquemas mentales al mando de tu vida.

Es lo que entierra tu verdadero yo y lo asfixia hasta que lo hace desaparecer.

No tiene mala intención. Ni siquiera ninguna intención ¿sabes?

Es como windows: hace lo que está destinado a hacer (con suerte) y no le pidas más.

Pero no es el alma de la máquina, ni puede funcionar fuera de ella.

¿O acaso alguna vez has visto un windows tomando café en tu cocina?

Y tampoco un ego ¿verdad? ^_^

Pues eso.

Tu ego es un programa resolvedor de problemas.

Pero si está al mando te crea problemas porque solamente puede funcionar con información que proviene del pasado.

O con conjeturas sobre el futuro.

Entonces el ego te quita del presente, te quita del Adulto, y te quita de la realidad.

Es realmente un mal plan que se mantenga al mando de tu vida.

¿Todavía no te ha quedado claro lo que es el ego?

Bueno…

Si eres muy de redes sociales esta vez lo comprenderás mejor:

El ego es lo que hace que escribas onomatopeyas en las redes sociales o repitas letras hasta la saciedad.

 

(Piénsalo: ¿Qué adulto centrado iba a escribir o decir:

– “Siiiiiiiiii… yo tambiéeeeeeeeeeeeeeeeen lo creooooooo” sin sentirse algo raro al hacerlo?)

 

También hay egos que no participan mucho en las redes sociales excepto para criticar, mostrarse airados y dignos… y así diferenciarse.

No tengo problemas con que las personas hagan lo que quieran.

Pero a la hora de la verdad siempre me pregunto…

¿Por qué alguien iba a querer diferenciarse?

Diferenciarte es un esfuerzo enorme e inútil, no hay nada que hacer:

eres igual a todos los mamíferos humanos.

 

Lo que te puede diferenciar de los demás, en esta época de egos confusos y descontrolados, justo es ser tu misma y pasar del ego.

 

 El problema de esto es que cuando estas desordenada ser tu misma te duele.

No hay una regla general para explicar rápidamente por qué es así, pero lo es.

Eres igual a todos los mamíferos humanos.

Fin.

 

Cuando no estás en sintonía enfrentarte a ti misma es doloroso.

Por eso intentas huir del presente.

El problema es que el dolor aumenta.

La solución es conocerte, aceptarte y vivir tal como eres.

 Presencia 

 Humildad 

  Paciencia

 Fuerza Interior

Vale la pena ejercitarlo porque es lo único que hace realmente la diferencia, tengo que decirlo.

Entonces a lo que iba.

En realidad cuando el ego se pone al mando (de tu imagen o de lo que sea) estás desperdiciando una buena oportunidad.

¿Quieres saber que oportunidad estás perdiendo?

¡La más grande de todas!

 La oportunidad de vivir tu vida en sintonía contigo misma.

Y de que alguien te vea tal como eres y pueda admirar tu belleza y tu singularidad

Y de que se cree una comunicación fluida con otro ser humano.

 

Con un solo ser humano que te vea, te acepte, y quiera comunicar contigo alcanzaría para hacer una emocionante diferencia en tu vida… ¿te das cuenta?

Porque uno sólo es lo que es, y todo lo demás sobra para sacarle el máximo partido a la vida.

Que es de lo que se trata.

¿Comprendes lo que te quiero decir?

Puedes enviarme comentarios e intentaré tocar los temas que surjan en otros artículos

 

Espero que sirva.

¡Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos