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LA JOVEN QUE MURIÓ POR NO ACEPTAR SU PASADO

 “La única arma que puede transformar tu pasado es tu mirada

 

Hace más de 20 años conocí a una muchacha rubia y de ojos muy claros que prácticamente se había criado sola.

En la universidad descubrió las drogas y empezó a utilizarlas frecuentemente.

Era periodista y trabajaba en una entidad pública… y era bastante extraño no verla con  un colocón.

Un día estaba tan colocada que me enfadé con ella, y le dije que por favor no me visitara en ese estado porque no conseguía contactar con ella.

Yo era joven y estricta entonces…

…y no comprendía que las personas tienen muchas maneras de huir del dolor.

No sé que le dije, y de pronto ella se echó a llorar. 

Entonces me arrepentí y le ofrecí café.

Y hablamos hasta la madrugada mientras se le iba “pasando” la colgadura.

Me contó con voz entrecortada una historia de violencia y abuso.

Y de mucha soledad infantil.

De mucho abandono.

Me dijo llorando que tenía un revólver en su casa, y que pensaba que un día se atrevería a matar a las personas de su familia que le habían hecho tanto daño.

Verás…

Por algún motivo, y a pesar como se encontraba ella, yo le creí.

Le dejé mi sofá, y nunca más volví a decirle nada sobre su conducta.

De vez en cuando pensaba en esta conversación y me aliviaba saber que no había matado a nadie.

Con el tiempo me trasladé a Madrid.

Y no volví a saber nada sobre ella durante más de 10 años. 

Supongo que di por sentado que lo habría resuelto de algún modo. 

(Los adultos tendemos a tener la ilusión de que las cosas se resuelven solas con el tiempo).

Pero la siguiente noticia que tuve sobre ella, fue que se había suicidado.

Sentí mucha tristeza e inmediatamente recordé nuestra conversación de aquella madrugada y recordé que era una mujer inteligente y articulada, y pude comprender lo que le pasó:

Ella sabía que no iba a ser suficiente con matar a quienes le habían hecho daño.

Tenía que sacarse el pasado de la cabeza.

Muchos años antes de conocerla yo también había conocido ese país oscuro que va desde el abandono, al abuso, pasando por la desesperación, la humillación y el miedo.

Pero gracias a la meditación tuve acceso a otra mirada. 

Supe siempre que el paisaje interno depende de uno mismo. 

Y me decidí a ser feliz aunque tuviera que improvisar.

Me habría gustado saber entonces como ayudarla, pero yo también estaba saliendo del dolor y no pude hacer más que escucharla.

Sin embargo ahora sí que puedo enseñarte a ti como hacerlo.

Para que tu pasado no te destruya, no es necesario destruir nada: ni lo que fué, ni a ti.

Sólo necesitas cambiar tu mirada.
Como no lo pudo hacer ella, y como yo sí lo pude hacer.

Mira:

El pasado no es más que un campo de energía e información.
No tiene ego ni apegos.

Solamente está ahí como una referencia más.

Es como cuando escribes un email anunciando una ruptura, le das a enviar y 10 segundos después te arrepientes.

De nada vale romper el ordenador con una silla.

Hecho queda.

Pero si cambias tu mirada, puedes asumir lo que has escrito.

Ya rectificarás o renegociarás (con la persona, con la vida… )

Quien sabe.

Lo importante es que:

La clave está en tu mirada.

Y tu mirada depende de tu vibración.

Y tu vibración depende…

 de tu línea de pensamiento

 de tu Flexibilidad

  de tus Creencias

 de tus Decisiones

de tus Recursos

de tu Conexión

Toma nota de esto

La mirada del dolor se siente atraída por más dolor.
La mirada de la alegría se siente atraída por las semillas de la alegría.

Al cambiar  tu mirada se van a iluminar las zonas mágicas de tu pasado.

Y con esa luz encendida, las zonas oscuras se difuminan hasta desaparecer.

Lo importante es que sepas que tu mirada no es más que el resultado de tu vibración en tiempo presente.

Entonces…

Mira mejor y vivirás mejor. 

 

Repito:

Mira mejor y vivirás mejor. 

 

O lo que es lo mismo: “todo depende del cristal con el que se mire”

(Si ella hubiera podido cambiar el cristal, hoy esta historia sería otra muy diferente).

 

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos