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¿Por qué se mueve más la energía en ciertas fechas?

¿Por qué se mueve más la energía en ciertas fechas?

Nada puede ocurrir fuera de la energía. Tus preocupaciones, tus memorias, tus deseos, tu frustración y tus miedos son parte de ella.

Aunque no a un nivel individual, porque en realidad ningún proceso es individual.

Hay fechas en las que la energía parece revolverse más.

Y sin “parece”: porque ocurre.

Nos sentimos más sensibles, más confusos, y a veces más orientados a resolver conflictos.

Dependiendo de las fechas puede ser todo lo contrario.

Nos cuesta prestar atención a estas mareas vibratorias porque nos hemos habituado a los cambios continuos.

Entonces decimos:

– Hoy me he levantado con el pie izquierdo….

Pero no es eso.

Si miras el calendario podrás descubrir que hay algo diferente.

Hay fechas que revuelven la energía:

Pero no es eso.

Si miras el calendario podrás descubrir que hay algo diferente.

Hay fechas que revuelven la energía:

  

Recuerdo que cuando era pequeña una amiga me contaba que su abuelo sacó un cuchillo y persiguió a su padre alrededor de la mesa.

No sé cuanto habría de verdad en esta historia, pero dos cosas te puedo decir:

 

 

  1. El abuelo no parecía de los que matan con un cuchillo.
  2. Y a veces he sentido esa ira en las fiestas, aunque de esto haya pasado ya muchos, muchos años.

¿Tú no?

 

Entre la diversidad de fuerzas que generan tensión, las reuniones obligadas…

 

No siempre quieres estar tantas horas con personas con las que no hay mucha afinidad.

 

Además las copas  “sueltan las lenguas y las emociones”…

 

En fin… por donde yo me muevo no sacan los cuchillos…

 

…pero de vez en cuando sacan las impertinencias.

Ya sabes que no soy nada esotérica, así que puedes confiar en que lo que te digo no es pensamiento mágico.

Lo he visto.

Y a menudo lo he visto con 20 o 30 testigos a mi alrededor.

Cualquier trabajo que se hace cuando el año viejo empieza su agonía, aferrándose un poco a la vida como todo lo que muere, se multiplica por 100.


Es un número estimativo desde luego.

Pero ya llevamos viendo estos movimientos desde el Taller de Constelaciones del mes de Octubre.

 

✓ Vendabales emocionales,

✓  profundas comprensiones,

✓  cada vez más campos que piden ser honrados…

✓  Los excluidos piden con angustiosa tristeza el reconocimiento que les pertenece.

✓  Y la vida como una licuadora, intentando empujar y dando la espalda a los que no quieren ordenarse.

En el Taller Anual de la Mujer Nueva, en noviembre, también se vio como Lo Femenino se fortalecía y daba más información que nunca (por esto ofrezco este taller durante el mes 11…)

Las iniciaciones en los cursos de Reiki son más emotivas, más abiertas… más hermosas.

Es una gran oportunidad de renovación.

Constelar en estas fechas especiales no es que sea una buena idea.

Es que es una gran oportunidad.

En principio para evitar que el desorden ronde la mesa con su navaja como el abuelo de mi amiga.

Pero también para disfrutar del placer de la familia, desde el orden, la armonía y con una profunda Mirada Sistémica.

Si tienes preguntas puedes dejarlas abajo o puedes contactar con el Liceo.

 

Ya sabes que siempre estamos muy pendientes de ti.

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

Sobre el insoportable poder de la Pertenencia

Sobre el insoportable poder de la Pertenencia

Más allá de la Vida y de la No-Vida hay algo que nos mueve, que nos condiciona, que nos arraiga, y a lo que desde un nivel inconsciente le damos una absoluta prioridad: la Pertenencia.

Es la ley primera y la que lo condiciona todo.

Es la más importante. 

Necesitamos pertenecer, y cuando nos sentimos excluídos el dolor comienza a depositarse en nuestra alma y invadirlo todo.

Sabemos que el gran castigo, el más insoportable, el más cruel para el alma humana, es ser condenado al ostracismo. Cuando alguien nos mira con desprecio y nos retira la pertenencia, por un momento lo haríamos todo, incluso falsear la realidad y culpar a otros, incluso morir o matar… con tal de no ser separados de lo que consideramos nuestro lugar de pertenencia.

La Pertenencia es, de las tres grandes leyes sistémicas, la más importante y la primera.

Todos tenemos derecho a pertenecer.

Nadie puede ser excluído y nadie tiene derecho a excluir.

Y cuando alguien es excluido o hace un movimiento para excluir, el sistema familiar ser revuelve de tal manera que todos sus miembros sienten el dolor de alguna manera.

E inconscientemente todos quieren reincluir al excluído, para dejar de sufrir.

Pero…

  

✓ ¿basta con ser amable y aceptar a todo el mundo en el salón de casa? 

¿es suficiente tomar una cerveza con el compañero que nos gustaría ver desaparecer?

¿es suficiente sonreir en el rellano al vecino ruidoso al que nos gustaría gritar algunos improperios?

¿alcanzará con justificar aquel aborto, o con culpar al ex del fracaso de nuestro matrimonio por nuestra buena conciencia?

¿alcanzará con así justificar el mantenerle lejos de nuestra vida y razonablemente excluído de la vida de nuestros hijos?

Todos pertenecen.

Supongo que ya te habrás dado cuenta de que ni por un momento es suficiente.

En realidad todo ese paripé no hace más que agravarlo todo, y crear más dolor y más desorden.

En muchas ocasiones en el curso de una Constelación podemos observar como el representante de alguien que estaba provocando dolor en un descendiente por su indiferencia o por su falta de afectividad, está mirando fijamente a un excluído.

No puede ver nada más: el resto de la realidad se desdibuja para él.

El representante no sabe quien es, pero siente en su alma que nada es tan importante como mirarle, acogerle, cuidarle.

Está abstraído y conmovido.

Y no tiene fuerza para mirar nada más.

Cuando el descendiente, que es quien ha pedido la constelación, consigue ver lo que está pasando.

 consigue reincluir al ancestro que faltaba, el ancestro abstraído se libera y ya puede ver a la hija o al hijo,

o al nieto al que no podía mirar.

Estas escenas se ven con frecuencia porque una enorme cantidad del dolor que sufrimos, tiene relación con

esta búsqueda desesperada de reincorporar al que falta

Entonces, no.

No.

No basta la sonrisa social o el respeto declarado.

Es una cuestión de resonancia.

Creo que sabes a qué me refiero.

Estas reglas sociales de mantener la cohesión en la familia a costa de todo, tienen un trasfondo sistémico, pero en el camino han perdido el fondo y se han quedado en la forma. 

Te pongo un ejemplo.

Imagina que tienes una cuñada que desde el principio no te ha gustado demasiado, pero a la que tratas educadamente para no tener problemas con tu marido.

Desde luego esto es socialmente muy correcto….

Ahora, internamente te gustaría que desapareciera porque es de una manera que a ti no te gusta para nada.

De hecho tu verdadero sentimiento es que te gustaría que desapareciera de tu vida y de la de tu familia.

Bien.

A nivel sistémico este sentimiento oculto es igual que el deseo de muerte.

“Ojala desaparezcas” no tiene grandes diferencias con “Ojalá murieras’.

De hecho es la forma más efectiva de hacer “desaparecer” a una persona.

Y c como sabes de vez en cuando alguien lo ha hecho.

Es importante que comprendas que lo sistémico no tiene nada que ver con las creencias morales, entonces esto que te explico es algo que estamos mirando sólo a través de una mirada sistémica.

Estamos mirando el movimiento y el comportamiento de la energía de los sistemas. 

La moral aquí no nos interesa en absoluto. 

Vamos ahora a seguir con el ejemplo de tu cuñada.

Ahora vamos a ponernos en su lugar.

Imagina que eres ella y que recibes esa sonrisa que esconde un puñal envenenado.

Sólo necesita ser una mujer humana y nada más para sentir la disonancia entre tu sonrisa y tus sentimientos.

No le hace falta ser especialmente sensitiva: las personas nos movemos continuamente por resonancia.

El mensaje le llega: “ojalá mueras”, y tu sonrisa y tus palabras agradables lo hacen confuso e irritante.

Va a pensar “creo que ella no es sincera”, y en el peor de los casos va a sentir

-“Este es mi sitio. Mejor que mueras tú”

…y comenzarán a surgir los problemas.

Porque ella querrá justamente reafirmar su derecho a la pertenencia, y se iniciará una lucha angustiosa, que puede durar varios años hasta que una de las dos realmente desaparezca.

Luego, cuando alguna de las dos muera, si este conflicto no se ha resuelto, un descendiente recogerá el testigo y querrá, por amor a una de las dos o a las dos, repararlo.

 

Y mientras esto continúa más allá de la muerte, ese descendiente, que puede ser por ejemplo tu hija, no podrá mirar nada más que el conflicto.

No tendrá fuerza para nada más.

Y en muchas ocasiones vivirá internamente la resonancia de ambas partes del conflicto.

Esto desde luego es una imperdonable simplificación para explicarte que además de la desconfianza que crea la disonancia entre un mensaje verbal y uno vibratorio, este tipo de situaciones crean un gran conflicto de pertenencia que no terminará tras la muerte de sus protagonistas.

Continuará hasta que alguien le diga al excluído, con mucha resonancia, con mucho amor, con mucha apertura:

– “Tú También Perteneces”.

Fundamentalmente porque es la verdad última. Porque todos pertenecen.

Y lo tiene que decir desde su lugar adecuado.

De nada va a valer si lo dice como si hiciera un favor.

La reinclusión implica reincoportarle al lugar que le correspondía desde el principio, y que consistentemente no le fue del todo reconocido.

Como ves, para que sea respetada la Ley de Pertenencia, hacen falta más que palabras.

Otras  formas de exclusión que alteran esta Ley dentro del Sistema Familiar y que crean mucho dolor, son…

✓ los hijos no deseados (aunque luego le amas, el rechazo a la noticia, la duda sobre si le tendrás o no le llega al embrión y marca su destino…),

✓ un aborto (el niño querrá ser reconocido como hijo, sus hermanos no se sentirán en su lugar),

✓ un hijo fuera del matrimonio que ha sido ocultado por vergüenza…

una relación oculta,

✓ alguien que avergonzó a la familia y fue apartado.

✓ Un crimen…

Los sistemas familiares (sí, incluso el tuyo) están repletos de estos movimientos.

Y cada uno de nosotros somos profundamente fieles a muchos de estos ancestros en determinados momentos de la vida: la pertenencia nos importa a tal punto que llegamos a renunciar a nuestra propia felicidad, con tal de intentar reincluir o sustituir al excluido que falta.

Entonces, revisa tus ideas profundas sobre la pertenencia.

¿Te sientes excluída?

Mira bien a quien excluyes tú!

Y comienza ya mismo a reparar todo lo que puedas: las Constelaciones Familiares son la terapia más adecuada para que esté trabajo sea rápido y eficaz.

Y la reinclusión que llevamos a cabo, alivia el dolor del sistema y te libera a ti de tus fidelidades inconscientes.

Te libera y te da fuerza.

Fundamentalmente porque te hace descubrir hasta que profundidad y a que nivel de compromiso insoportable tú también perteneces.

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

No hagas como Michael Corleone. Tú renuncia a la Buena Conciencia.

No hagas como Michael Corleone. Tú renuncia a la Buena Conciencia.

El inocente es el más peligroso. El inocente tiene la rabia más grande y actúa de manera mas destructiva en una relación, porque se siente justificado. Así, pierde la medida. El culpable, en cambio, esta mas dispuesto a ceder y a reparar. Por regla general la reconciliación no fracasa por el culpable, sino por el inocente.

Solo los pecadores conocen la indulgencia. Los inocentes son duros. Inocencia y culpa no son lo mismo que bueno y malo. Suele ser al revés”.

(Bert Hellinger)

 

A veces hemos hablado, en algún artículo anterior del Blog, del gran interés que tenemos los seres humanos en justificar todos nuestros actos e impulsos:

“Él hizo que yo actuara así”,

“Ella saca lo peor de mi”,

“Yo no lo habría hecho si ellos no me hubieran tratado de aquella manera”.

 

Cada vez que hacemos esto, nos abrazamos a nuestra Buena Conciencia.

Pero…

¿Qué es la Buena Conciencia realmente?

Bert Hellinger, el psicoterapeuta y filósofo alemán que ha creado las Constelaciones Familiares Sistémicas, lo explica una y otra vez en todas sus obras y seminarios: es la actitud que nos permite vivir sin poner en riesgo nuestra pertenencia al grupo.

Así por ejemplo, si yo formo parte de un grupo en el que está muy valorado mantener un matrimonio a costa de lo que sea (incluso a costa de mi dignidad), mi Buena Conciencia será una interferencia a la hora de apartarme de un cónyuge abusivo, violento o simplemente indiferente.

Pondré mi felicidad y mi buena conciencia en la balanza… y para mi siempre pesará mucho más la Buena Conciencia.

Los grupos tienen reglas, todos los grupos las tienen. 

Hace poco en mi taller anual para mujeres (Las Tertulias de la Mujer Nueva) hablamos sobre este tema.

Surgió entonces como ejemplo la película “El Padrino”.

Allí todos los personajes que no siguen las pautas de la familia, son eliminados.

Y si has visto la película, podrás recordar que el personaje de Al Pacino (Michael), el joven hijo de Vito Corleone, busca tener un destino alejado de la familia: estudia derecho, vuelve de la guerra como un héroe, y se mantiene discretamente al margen de todas la actividades ilícitas del grupo.

Pero quién quiera seguir pertenciendo al grupo, y todos queremos pertenecer a nuestro grupo de origen,

por ejemplo, pensará que no tiene más remedio que jugar en el tablero según las reglas dadas por él.

Y entonces ocurre algo que lo cambia todo: hay que vengar algo. 

El hermano mayor ha sido eliminado por otra familia.

Y él queda atrapado por la Buena Conciencia de la suya.

Mata a un hombre, huye, se convierte en todo lo que había intentado evitar…

…y comienza un historial de decisiones terribles, venganzas, rabia y dolor… que incluso le llevan a ordenar, por defender a la familia, la ejecución de su propio hermano Fredo.

Aquí se ve un ejemplo claro de como la Buena Conciencia puede no ser tan buena como podría parecer…

Por supuesto podrías decir que esto es una película y que la mayoría de las familias no tienen este tipo de reglas nefastas.

Pero te equivocas.

Mira:

en la mayoría de las familias, hacer algo sutilmente diferente a lo que se espera de ti, genera un enorme conflicto.

Continuamente me encuentro con personas que, por romper las reglas del grupo, tienen que asumir con tristeza el cambio de actitud de su grupo hacia ellas. 

Los grupos no suelen soportar bien que un miembro actúe diferente: inmediatamente le tachan de raro, de poco racional… y se ocupan en menor o mayor medida de hacer notar su decepción por esta ruptura.

Los grupos no suelen soportar bien que un miembro actúe diferente:

inmediatamente le tachan de raro, de poco racional…

y se ocupan en menor o mayor medida de hacer notar su decepción por esta ruptura.

 

Entonces… ¿qué pasa contigo mientras tanto?

Verás

El mayor castigo que puede recibir un ser humano es ser condenado al ostracismo.

Sentirse raro, criticado, o despreciado por el grupo nos coloca en la línea de tiro de la culpa y de la vergüenza, dos de los sentimientos que más miedo nos provocan a las personas, y más difíciles de soportar a largo plazo.

A menudo esto se ve en familias muy normales:

 el hijo que decide ser músico en lugar de abogado como su padre.

 La hija que decide divorciarse, cuando sus padres llevan 50 años juntos y nunca ha habido un sólo divorcio en la familia.

 El muchacho que descubre que su identidad sexual es diferente a la dada por sus caracteres sexuales primarios.

 La mujer que decide no tener hijos porque no siente el llamado de la maternidad…

…seguramente que te vienen a la mente algunos ejemplos más ¿verdad?

 

¿Cómo reacciona la familia de origen a estos movimientos?

Con un cierto nivel de exclusión, siempre.

Y hace esto para imponer la Buena Conciencia:

una especie de pegamento que mantiene unido al grupo.

Entonces, para conservar la confortable sensación de inocencia que proporciona la Buena Conciencia, muchos renuncian a una parte de sí mismos.

Se esfuerzan por encima de sus posibilidades, fingen, mienten, ocultan su propia verdad… y es bueno darnos cuenta de lo que obtenemos con esto.

Obtenemos: 

dolor

frustración

estrés

 

rabia

impotencia

miedo

Ahora querrás saber…

¿cuál es la solución para este problema?

Es muy pero muy sencillo:

asumir la Mala Concienciasoportar la culpa, y sintonizar con nuestra verdad interna.

Renunciar a la inocencia, y aguantar las consecuencias… hasta que sea necesario.

A veces puede tratarse de varios años de un cierto grado de incomprensión… y en el peor de los casos puede tratarse de un cambio radical en nuestro entorno y nuestra relación con el grupo…

¿Esto vale realmente la pena?… te estarás preguntando.

Y la respuesta es: sí.

Un sí rotundo.

Siempre sí.

El único camino hacia la felicidad, la fuerza, la realización y la alegría,

es sintonizar contigo misma, con tu objetivo primordial, con tu verdad al completo.

 

Lejos de esto, le estás dando la espalda a la Vida.

Porque si has sido diseñada de una manera y no de la otra es porque el Orden del Universo te ha necesita así, y así es como te pones al servicio de la Vida.

De hecho tu servicio al grupo es llevar adelante esta nueva manera de moverte en y hacia la Vida.

Ignorar el llamado del Destino nunca te lleva hacia más ni hacia mejor: éste llamado siempre es el correcto.

Entonces: renuncia a la Buena Conciencia, avanza hacia tu Destino y ponte al servicio de la Vida.

Estarás siendo protegida por grandes fuerzas que siempre mirarán por ti.

El secreto es que el grupo, poco a poco, lo integrará todo.

Siempre lo hace.

Porque tú perteneces… ¡Nadie puede quitarte la pertenencia!

Y estará mucho mejor para ti.

Bueno… mejor no, en realidad.

Lo siguiente. ^_^

(Si tienes dudas, pregúntate cómo habría podido ser la vida de Michael Corleone, si él hubiera renunciado a la Buena Conciencia). 

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos

Los lazos invisibles

Los lazos invisibles

Nuestros padres biológicos nos transmiten todas sus creencias y su visión del mundo y de la vida, sobre todo a través de la resonancia. Para tu desarrollo personal, es importante comprender que incluso el ejemplo visible tiene un discurso profundo, invisible, a través de la resonancia…

Así que nuestra herencia sistémica no constituye tanto lo que les vimos hacer, como lo que les sentimos sentir.

Las creencias de nuestros padres son un campo que tiene mucha fuerza, y las que nos vemos expuestos desde el vientre de mamá.

Los hijos nos ponemos al servicio de esa resonancia desde el principio.

Cada uno a nuestra manera, y según como interpretemos lo que percibimos a nuestro alrededor.

Y cada uno en función del precio que consideremos que debemos pagar para proteger la pertenencia.

Así, desde bien pronto estamos atrapados por esas fidelidades a las creencias de nuestros padres:

 

  A los permisos que nos otorgan.

  A los permisos que se otorgan a sí mismos (o no)

√ A los límites de expresión y de acción.

  A la visión del mundo.

  Y a la visión de nosotros mismos.

Cada uno considerará el precio que debe pagar para proteger la pertenencia.

También somos fieles al rol que nos tocó representar dentro del grupo:

 

 La más pequeña.

  La más lenta,

  La coqueta.

  La que nunca madura…

  La más lista.

  La guapa pero no tan lista.

Como ejemplo para tu trabajo de desarrollo personal, te propongo el siguient supuesto:

Imagina que tu padre nunca consiguió la realización personal, porque no se sentía con permiso de avanzar más allá que su padre que ha muerto en la guerra, es posible que tú por fidelidad, no te sientas del todo cómoda con la idea de la realización plena.

Así, cada vez que te acerques a cierto límite, algo te impedirá desarrollarte más.

Entonces te preguntarás:

– ¿por qué “siempre que estoy a punto de llegar a donde quiero, algo lo estropea todo”?

Pero esto es en realidad una estrategema que proviene del pensamiento mágico infantil.

Y detrás de eso es como si declararas…

– Yo nunca más que tú, papá…

Comprender, Reparar, Avanzar…

¿Cómo te afecta esta fidelidad?

 

Bueno…

 

Mientras no lo puedas ver, fracasarás consistentemente en todos tus intentos de realización profesional.

 

Aunque no será un fracaso “real”.

 

Será una decisión inconsciente, promovida por una fidelidad.

 

¿Tiene solución?

 

Sí, por supuesto.

La solución siempre es la misma:

 

Comprender, Reparar y Avanzar.

La solución es siempre la misma:

Comprender, Reparar, Avanzar…

Otro ejemplo.

 

Una madre a la que su marido ha maltratado.

 

Es posible que la hija busque  “ese perfil de hombre” y termine siendo maltratada de alguna forma.

A un nivel profundo quizás esté intentando resolver lo que su madre no pudo resolver.

 

O vengar en su pareja lo que imposibilitó la realización personal de su madre.

 

O simplemente porque dice “Yo como tú, mamá”, y no se da el permiso para más felicidad que mamá

 

 ¿Podría cambiar?

 

Podría fácilmente.

Sólo necesitaría verlo.

 

(Quizás sea ésta la mayor dificultad).

 

Y luego de “comprender”, decidir Soltarse… y Avanzar”

 

 

 

 

 

Estos lazos inconscientes nos llegan a través de las resonancias, y por eso es casi imposible “verlo” a través de un sencillo autoanálisis.

 

De hecho, a los padres ya los hijos nos enorgullecen estas similitudes.

Y es normal porque esto refuerza la pertenencia… a través de ese gesto evolutivo:

 

– “¡es mi hijo! ¡mira hasta que punto se parece a mi!”

 

Entonces:

 

 

Cortar lazos e individuarse es algo importante que nos permite liberarnos de esas fidelidades desordenadas.

 

Las Constelaciones Familiares Sistémicas vienen a reparar ese vacío cultural o ritual en el que el individuo se vuelve Adulto frente a la sociedad y comienza a gestionar su propia experiencia.

Esta terapia aporta el movimiento y las comprensiones necesarias para que avanzar, tras haber comprendido, sea sólo una decisión del individuo.

 

De ese modo, los límites los podrá definir conscientemente él mismo… y no los compromisos provenientes del pensamiento mágico.

 

¿Ves como funciona?

Si quieres puedes dejar tus comentarios debajo de este artículo.

 

Espero que sirva!

 

Pilar Rodríguez-Castillos

¿Por qué constelar es tan eficiente y poderoso?

¿Por qué constelar es tan eficiente y poderoso?

¿Qué es lo que hace que el consultante tras una constelación de su problema cambie la forma de sentirse al respecto? ¿Por qué luego de una constelación de tu problema se dispara un proceso de cambio que puede durar varios meses?

Te lo explico en el siguiente artículo.

Hay dos maneras de participar en un taller de “Constelaciones Familiares”.

O bien vas a trabajar en tu tema personal…

…o vienes a aprovechar de la didáctica, y a ofrecer la ayuda a los que vienen a trabajar su conflicto o dolor.

Es importante que diferencies claramente lo que esto significa:

 Son niveles diferentes de un mismo proceso.

 Son perspectivas diferentes de un mismo tema.

 Y ambos niveles son indispensables en el proceso de tu desarrollo personal.

 

Verás…

Las personas que participan habitualmente en este tipo de talleres, ya han descubierto que en la participación se oculta una gran escuela de vida.

En ella es inexorable recibir una gran cantidad de comprensiones… conscientes e inconscientes.

 

En un nivel más profundo, los participantes estarán recibiendo mucha información, que cambiará su paisaje interno para siempre.

 

A medida que el participante madura empieza a darse cuenta de que recibe más, en cuanto más se pone al servicio.

Y pronto va a descubrir que acudir a un taller “sólo para constelar” no es suficiente.

Porque de la misma manera que una relación se debilita si sólo hacemos demandas, el campo se vuelve menos generoso si no tenemos actitud de servicio.

 

Los participantes recibirán mucha información

que cambiará su paisaje interior para siempre. 

Pero ¿qué pasa con quienes vienen a trabajar en su tema?

¿Hay diferentes niveles de respuesta al abordar el trabajo de un tema personal a través de una Constelación?

Desde luego.

Verás.

Es habitual que cuando una persona llega por primera vez a un taller y quiere constelar, no traiga una perspectiva adecuada.

Los participantes nuevos suelen venir a buscar que la Constelación de su dolor modifique mágicamente su destino… o a veces suele querer curiosear en el futuro.

Frente a esta mentalidad el campo puede reaccionar accediendo al trabajo, y “penalizando” el pensamiento mágico, con inmovilidad o provocando una profunda decepción.

Y en algunos casos el constelador no tendrá permiso para llevar adelante la constelación.

 

En cambio cuando el consultante tiene clara su responsabilidad al realizar una Constelacion  lo que sucede es muy diferente.

Si el enfoque del consultante es respetuoso, adulto y congruente, el campo se vuelca y se vuelve generoso y profundamente sutil.

Entonces todo es diferente.

El consultante puede percibir muy claramente como el movimiento es fluido y la información completa y poderosa.

Es como el susurro de sus ancestros empujándole suavemente a la conexión con la Vida, a la conciliación, y a su propia libertad.

 

Una de las dimensiones más poderosas de la Constelación de tu conflicto, está en el modo en que una nueva imagen, más ordenada y más bella empieza a descargarse a niveles profundos.

A menudo a la mañana siguiente del taller, luego de un sueño reparador y profundo, el consultante descubre que sus sensaciones ante el conflicto se han modificado.

O su nivel de inspiración es tal, que  empieza a percibir soluciones y posibilidades que antes no habría considerado.

O que sus emociones oscuras son sustituidas por emociones de plenitud, conexión y generosidad. 

 

Una de las dimensiones más poderosas de la Constelación de tu conflicto, está en el modo en que una nueva imagen, más ordenada y más bella empieza a descargarse a niveles profundos.

A menudo a la mañana siguiente del taller, luego de un sueño reparador y profundo, el consultante descubre que sus reacciones y emociones ante el antiguo conflicto simplemente se han modificado.

O su nivel de inspiración es tal, que  empieza a percibir soluciones y posibilidades que antes no habría tenido en consideración.

O que sus emociones oscuras son sustituidas por emociones de plenitud, conexión y generosidad.

 

A partir de aquí la Constelación  empezará a hacer su trabajo más importante.

Empezará a abrir, en la vida misma de la persona, el camino hacia una mirada más ordenada.

Empezará la reconstrucción de ti misma a partir de una batería de comprensiones nuevas, inesperadas y reveladoras.

Por supuesto, el trabajo no termina aquí, ni mucho menos.

Porque fácilmente el consultante puede destruir todo ese movimiento con conjeturas, excusas, esquemas antiguos, y resistencias profundas.

En este punto es cuando se va a dirimir la siguiente pregunta inevitable:

¿Realmente el consultante está preparado para conseguir la reparación que había venido buscando?.

La pregunta inevitable siempre llega:

¿Realmente estás preparada para conseguir

la sanación que has venido buscando?. 

Y para eso es clave y crucial seguir participando para aprender a dejarse guiar el Movimiento del Espíritu hacia la completa sustitución de los patrones de desorden que le sumían en el dolor y la confusión.

Primero dentro del taller.

Y luego, en la propia vida.

Sólo así la persona aprenderá como dejar de luchar contra la nueva imagen que le dará acceso al bienestar que está buscando.

Y lo más importante.

Sólo así podrá desaprender lo que no le sirve, y abrazar la Vida, el Orden, y como consecuencia inevitable, el Amor.

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos

Las Constelaciones Familiares ¿Tienen Algo que ver con las Estrellas?

Las Constelaciones Familiares ¿Tienen Algo que ver con las Estrellas?

Muchas personas oyen hablar de “Constelaciones Familiares” y piensan que existe alguna relación con los astros o con la astrología. En realidad la relación es metafórica.

Pero esto es importante…

En alemán se les llama “Familienaufstellung” o “colocación de la familia” y el nombre “Constelaciones Familiares” ha sido una traducción libre, en mi opinión justificada y profundamente poética.

Quién hizo esta traducción hizo una relación de ideas muy bella, tomando en cuenta que desde una perspectiva sistémica, todos y cada uno de los miembros de una familia están en relación con todos los demás.

Y juntos conforman una totalidad, que es lo que llamamos Sistema Familiar.

En Astronomía se denomina “constelación” a un conjunto de estrellas agrupadas en una región del firmamento que parecen dar forma a una o varias figuras determinadas.

Para comprender bien esta forma de trabajo interior, es una buena idea observar que en la vida, y al igual que las estrellas no están tan cerca como parecen, los individuos que forman el sistema familiar a menudo están más enfocados de la distancia que de la proximidad…

…y al adoptar esta mirada son incapaces de “ver” o “aceptar” la estrecha y profunda relación que les une con todas las demás piezas de su tablero.

 

Así entonces, del mismo modo que los antiguos astrónomos trazaron una línea imaginaria para unir a las estrellas, nosotros podemos adoptar una Mirada Sistémica, que nos permita ver “la imagen completa” o al menos “la mayor parte de la imagen” de nuestro propio sistema.

A veces dos individuos se enredan a pesar de estar a varias generaciones de distancia.

Entonces el que aún permanece vivo, que es el más joven de los dos, inconscientemente se pone a su servicio y actúa en el presente, intentando resolver asuntos que son del presente de su ancestro.

Siempre pongo el ejemplo de las ancestras que no han tenido acceso a la realización porque las creencias de su época no les permitían más que las labores del hogar, la atención del marido y la crianza de los hijos.  

Todas tenemos ancestras que lo vivieron con felicidad y que no sufrieron para nada con ello.   Pero todos tenemos también en nuestro sistema, con toda seguridad, alguna ancestra curiosa, ávida de libertad y conocimiento, que tuvo que avergonzarse, resignarse o culpabilizarse por ese impulso de libertad.

Entonces, una descendiente del Siglo XXI coge el testigo de esta ancestra, y actúa de una forma excesivamente reivindicativa… cuando en realidad su presente no lo necesitaría para nada.

Sigue a su ancestra.

Le es fiel…

…y a un nivel inconsciente, subterráneo, quiere obtener para ella la libertad que en su día su ancestra no pudo disfrutar.

Por eso compite, agrede, o abandona a los hombres…

o en ocasiones es incapaz de afianzar ninguna relación porque pone el listón tan alto, que consigue hacerlo del todo imposible.

Esto es lo que en Constelaciones Familiares llamamos una intrincación o enredo.

Y en mayor o menor medida, lo hacemos todos en algunos momentos de nuestras vidas.

Aquí el taller de Constelaciones Familiares actúa como la mirada de los antiguos astrónomos, uniendo las estrellas con su mirada, y mostrando a la persona que sufre lo que está pasando… y por qué “trata a los hombres como el enemigo” en lugar de como iguales.

Diríamos entonces, que la nueva imagen que aporta una Constelación Familiar, es la imagen del presente.

La perspectiva que coloca cada estrella en su lugar.  

La mirada sistémica que ayuda a que tú des el paso que te falta para ver tu realidad tal como es, y dejes de superponer sobre tu realidad la imagen de una realidad ya inexistente.

Tras esa visión, llega esa sensación de alivio profundo que proporcionan siempre las Constelaciones Familiares. 

El alivio de haber llegado por fin a tu propia vida, a tu propia fuerza, a tu propia libertad.

 

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos