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Mujeres con un Ala Rota

Mujeres con un Ala Rota

(Y el gigantesco potencial femenino para la Libertad y la Fuerza).

 

Aunque las mujeres tenemos muchas cosas en común, está muy claro que no somos todas iguales como muchas veces nos toca escuchar o leer.

Dependiendo de su nivel de comprensión, una mujer puede ser tan diferente a otras (y a sí misma) a lo largo de diferentes etapas de su vida… que muchas veces al mirar hacia atrás le costará reconocerse  en sus propios recuerdos.

Pero hay algunas mujeres muy especiales cuya independencia interna es completamente innegociable.

luchan sin rendición y sin descanso por afianzarla.

Si tú eres una de esas mujeres con un ala rota que jamás se rinden… yo estoy escribiendo este artículo especialmente para ti.

En la mayoría de los encuentros con mujeres buscadoras en mi consulta y en mis talleres, me suelo encontrar con que están “a punto de romper” pero les falta algo.   Suelen venir al Liceo mujeres buscadoras.

Buscadoras impenitente   Pero que sin embargo en el último momento tropiezan, no cruzan a tiempo la línea de llegada, y no consiguen el premio.

Esta metáfora no es gran cosa, pero creo que si estás en esa situación ya sabes a lo que me refiero.

Cuando esto ocurre puede haber varios motivos, y los más frecuentes están relacionados con la sistémica.

Es demasiado variado para abordarlo en un artículo, pero intentaré darte algún ejemplo.

Entonces mira:

Lo primero que necesito para hacerlo es que comprendas que todo aquello que hacemos repetidamente (con más de una vez alcanza) crea un campo de energía.

En este caso un campo de energía vinculado a tu experiencia.

La cual por cierto es también otro campo de energía.

Para entenderlo mejor es deseable que recuerdes esto tan manido de que la energía en ningún caso se destruye, sino que se transforma

De modo que tu vida está muy vinculada a campos de energía de personas de tu sistema que ya han abandonado la vida, pero que necesitan cerrar un proceso que en su día no se cerró.

Vamos a dejarlo aquí, así de excesivamente simplificado, para que te pueda explicar este problema de las mujeres que no consiguen nunca llegar a la meta.

La meta no alcanzada por las antiguas mujeres de tu sistema… es a menudo la Autonomía y el Pleno Bienestar.

¿Qué pasa cuando una mujer busca su autonomía y no la encuentra?

Muchos terapeutas te hablarán con razón de la necesidad de cambiar el cuadro de creencias.

Para esto hay técnicas muy eficaces en el marco de la Programación Neuro Linguística (PNL). 

Pero a veces, luego de trabajar desde esa perspectiva, todavía falta algo para que puedas volar a tus anchas.

Esto que es necesario resolver es con mucha frecuencia, un asunto sistémico.

 

 Es decir: un conflicto, una intrincación, o una fidelidad con alguien o con un grupo del Sistema Familiar.

Un ejemplo sencillo es explicarte que si varias generaciones de mujeres antes que tú han sido mujeres con un ala rota, esos campos de energía vinculados a ellas, ahora te atrapan.

De manera que a un nivel consciente tú dices “voy a avanzar ahora mismo”… y a un nivel inconsciente estás diciendo “yo haré lo mismo que tú”.

Quizás con esto puedas empezar a intuir lo que te puede estar pasando. 

 No es la suerte.

No es tu incapacidad.

No es tu terrible destino. 

¿Por qué lo sé?

Porque para el Sistema tiene mucha más utilidad a todas vistas una mujer Creativa, Fuerte, Libre, Alegre, Activa, Entregada al Servicio de la Vida…. que una mujer de espaldas a la vida, frustrada, enfadada y doliente.

 

Para el sistema tiene mucha más utilidad a todas vistas una mujer Creativa, Fuerte, Libre, Alegre, Activa, Entregada al Servicio de la Vida… que una mujer de espaldas a la vida

 

Estoy segura de que esto lo puedes entender claramente.

 

El ideal no es que seas libre con esfuerzo. El ideal es que seas libre y punto.

En Las Tertulias de la Mujer Nueva (un taller de corte sistémico exclusivo para mujeres que ofrezco una vez al año) descubrimos constantemente de que manera una mujer se ve aprisionada por campos y fidelidades que no la dejan crecer y avanzar…

…y hemos visto como en cada taller las mujeres se desatan, se fortalecen y se conectan más y más a la Vida y al Pleno Bienestar.

A nivel de trabajo individual pasa exactamente lo mismo:

Muchas veces a través de sencillos ajustes en campos individuales, una sencilla toma de consciencia marca la diferencia y dispara el potencial de avanzar.

Esto también tiene que ver con la energía.

 

Si hemos tenido una madre que se colocaba en el estado Niño del Yo frente a los hombres de la familia, es muy posible que tengas dificultades para sentirte autónoma frente a ciertos hombres en ciertas situaciones.

Es tu forma de fidelidad a mamá.

Tu forma de decirle, por ejemplo: “yo como tú, mamá”.

(Esto por supuesto es un movimiento a nivel inconsciente: puede que a un nivel superficial tu creas que no quieres ser como tu madre.

Y es que el inconsciente hace apaños muy interesantes para ocultar al ego sus verdaderas intenciones… 

 

Por ejemplo, puede que en lugar de ser sumisa, seas tremendamente agresiva, porque internamente sientes que “algo” te empuja en dirección a la sumisión de la que quieres escapar… y sólo consigues sentirte libre de ese campo “dando una voz a tiempo”.

 

El ideal no es que seas libre con esfuerzo: el ideal es que seas libre y punto.

Y el potencial para la libertad de la vibración femenina es sencillamente arrollador.

Cuando una mujer rompe sus cadenas se vuelve como una especie de halcón que vuela por las térmicas con un vuelo elegante que llena de admiración a los que la contemplan.

La Mujer, que es por definición dadora de vida, lleva buscando instalarse en su máxima fuerza desde hace varias generaciones.

 

Y con frecuencia lo que la limita ya no es el hombre ni la cultura, sino campos de energía a los que permanece fiel por amor al sufrimiento de las mujeres que la precedieron.

Verás

La comprensión de todo esto es un movimiento hacia la verdadera libertad…

¿y cuál es esta Verdadera Libertad?

Pues una libertad natural, ligera, fácil, alegre… innegociable. 

 

 Es importante que luego de leer este artículo revises internamente si tu libertad es un movimiento de fuerza, o si realmente eres libre.

Si eres una Mujer con un Ala Rota, tu libertad te costará un enorme esfuerzo, soledad e ira contenida.

Si eres una Mujer Libre, estarás rodeada de amor, de alegría, de realización y de armonía. 

No hay como perderse.

 

 

Haz tu parte para comprender en que punto estás y recuerda que tu potencial femenino es tan grande, que cualquier cosa por debajo de la Libertad, es algo que necesita arreglarse ahora mismo. 

Porque Mujer y Libertad van de la mano… 

No hay otra alianza posible que esté más al servicio de la Vida, del Destino y de las mujeres que van a venir detrás de ti.

 

Espero que sirva. 

 

Que tengas un feliz presente.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

La felicidad implica también aceptar las zonas oscuras

La felicidad implica también aceptar las zonas oscuras

En general no queremos aceptar que la vida incluye todo:

lo que deseamos vivir y lo que no deseamos para nada.

En este sentido, y en muchos otros para qué negarlo, tenemos un problema…

porque hemos llegado a estar tan a merced de la mente, que pensamos que podemos tener bajo control todos los niveles de la realidad.

 

Pienso que la mejor manera de garantizarnos grandes dolores y frustraciones, es emborracharnos de la arrogancia del control.

La verdad es que parece ser que no controlamos nada de nada.

Solamente estamos destinados a presenciar y crear… y cualquier otra aspiración nos aleja más o menos dulcemente de nuestro objetivo primordial.

En la vida por cada momento acorde a nuestras fantasías de perfección, hay un momento exactamente opuesto.

Esto no es un castigo ni el precio por los buenos momentos.

Forma parte del movimiento compensatorio de la energía, que es inexorable.

Entonces cuando vives un momento de euforia tienes garantizado lo contrario en más o menos breve tiempo.

Lo curioso es que por esa arrogancia del control, intentamos no ver lo que no nos apetece.

Intentamos postergarlo, negarlo, nos alejamos para intentar no participar.

Nos alejamos e intentamos no ver lo que nos nos apetece…

Lo transformamos en nuestra mente en algo diferente de lo que es.

A los seres humanos nos encanta creer que controlamos la realidad.

Y cuando nos vienen a decir que “nosotros creamos la realidad”, nos encanta creer que tenemos algún tipo de poder oculto, trascendental, diferenciador, espectacular

Pero “nosotros creamos la realidad” no va de eso.

Mira…

Creamos nuestra realidad con nuestros actos (visibles o invisibles).

También cuentan como actos nuestros pensamientos más inconfesables… porque todo aquello en lo que participamos tiene consecuencias.

Y allí es a donde queremos llegar con la propuesta de este primer artículo del Blog del Liceo.

Voy a ponerte un ejemplo.
Imagina frente a ti a tu padre con muchos años.

Quizás tu padre tiene ya muchos años o quizás tengas que moverte hacia adelante en el tiempo.

 

Da igual.

En cualquier caso los padres suelen ser mayores.

Ahora imagina o evoca que en ciertas circunstancias le reprendes por ser más lento de lo que esperas en hacer alguna cosa, o en reaccionar a alguna otra… (tal vez al conducir, o al caminar).

Quizás ya ha ocurrido.

Tu padre lo encaja con paciencia y con cierta melancolía.

Esta es una zona oscura que no quieres ver.

No quieres ver que envejece, que se acerca a la muerte, que su cuerpo y su mente están cansados.

No se lo quieres consentir.

Entonces ahora te voy pedir que evoques a ese padre joven, creativo, fuerte, lúcido, atractivo que un día tuviste… ¿lo recuerdas?

¿recuerdas su fuerza y su disponibilidad para la vida?

¿recuerdas su voz y la fuerza en su mirada?

A los seres humanos nos encanta creer que controlamos la realidad.

Aquel padre y este son el mismo, y éste es el momento de aceptar todas sus etapas: las de la fuerza… y las de su creciente vulnerabilidad.

Ahora voy a pedirte que te imagines a ti de mayor.

 Imagina que eres ya mayor y ahora evocas a tu padre, que ya se habrá ido.

Piensa en como se siente cuando su hijo le pide que se apresure  cuando ya no sabe/no puede ir tan rápido.

Escucha como le dices  

– “Mamá… pareces tonta. Muévete que nos dan la uvas!”

 

 Deja que te llegue lo que sientes.

Quédate un momento más allí.

Y a continuación, ahora imagina que recuerdas a tu padre, y a ti haciendo lo mismo con él sin querer ver que ya no puede ir tan rápido.

Quizás te gustaría volver y ser paciente, amorosa, cálida, comprensiva con él… en lugar de negar que ha envejecido

¿Recuerdas su fuerza y su disponibilidad para la vida?

 

En lugar de negar que es su derecho envejecer y estar más cerca de la muerte.

Este es el momento en que puedes darte cuenta de que sí:

Tú creas la realidad.

Y si aceptaste los buenos tiempos… es arrogante no aceptar los tiempos del cambio y de la despedida.

De hecho, aceptarlos hará de ti una persona más justa, más feliz y más plena.

 

Porque lo serás, créeme, cuando recuerdes que aquel día le dijiste con una sonrisa:

 – “No te preocupes, papá. Tómate tu tiempo. Y si tienen que esperar… que esperen”.

 

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos

 

 PD: ¿Eres, más importante, más trascendente, más inteligente, más interesante que tus padres?  Si alguna vez has sentido esto.. has de saber que esto es un desorden grave que traerá consecuencias para ti. Harías bien en considerar saber más sobre las Constelaciones Familiares y Sistémicas.

Olvídalo ya. Eres lo que eres. Lo demás es ego.

Olvídalo ya. Eres lo que eres. Lo demás es ego.

 El ego se cuela en tus acciones cuando menos te lo esperas.

A veces sencillamente aparece intentando “parecer simpática”.

¿Por qué alguien iba a querer “parecer simpática” en lugar de sencillamente “ser”?

¿Quieres saber que oportunidad estás perdiendo?

Caer bien, parecer simpática, querer que los demás te aprueben es la actitud del Niño. Es una búsqueda de la mente, proviene del pasado, y se salta el presente a la torera.

Los “adultos interesantes” nunca están preocupados por como los ves: están demasiado interesados disfrutando, divirtiéndose o creando nueva realidad.

Bueno, y a veces… decidiendo si van a desaparecer porque no resuenan con lo que les rodea, y como hacerlo con un cierto grado de elegancia.

Mira… ¿Alguna vez te has parado a pensar lo que es el ego?

No pienses que es soberbia o una super-autoestima.

El ego es la mente.

Son los esquemas mentales al mando de tu vida.

Es lo que entierra tu verdadero yo y lo asfixia hasta que lo hace desaparecer.

No tiene mala intención. Ni siquiera ninguna intención ¿sabes?

Es como windows: hace lo que está destinado a hacer (con suerte) y no le pidas más.

Pero no es el alma de la máquina, ni puede funcionar fuera de ella.

¿O acaso alguna vez has visto un windows tomando café en tu cocina?

Y tampoco un ego ¿verdad? ^_^

Pues eso.

Tu ego es un programa resolvedor de problemas.

Pero si está al mando te crea problemas porque solamente puede funcionar con información que proviene del pasado.

O con conjeturas sobre el futuro.

Entonces el ego te quita del presente, te quita del Adulto, y te quita de la realidad.

Es realmente un mal plan que se mantenga al mando de tu vida.

¿Todavía no te ha quedado claro lo que es el ego?

Bueno…

Si eres muy de redes sociales esta vez lo comprenderás mejor:

El ego es lo que hace que escribas onomatopeyas en las redes sociales o repitas letras hasta la saciedad.

 

(Piénsalo: ¿Qué adulto centrado iba a escribir o decir:

– “Siiiiiiiiii… yo tambiéeeeeeeeeeeeeeeeen lo creooooooo” sin sentirse algo raro al hacerlo?)

 

También hay egos que no participan mucho en las redes sociales excepto para criticar, mostrarse airados y dignos… y así diferenciarse.

No tengo problemas con que las personas hagan lo que quieran.

Pero a la hora de la verdad siempre me pregunto…

¿Por qué alguien iba a querer diferenciarse?

Diferenciarte es un esfuerzo enorme e inútil, no hay nada que hacer:

eres igual a todos los mamíferos humanos.

 

Lo que te puede diferenciar de los demás, en esta época de egos confusos y descontrolados, justo es ser tu misma y pasar del ego.

 

 El problema de esto es que cuando estas desordenada ser tu misma te duele.

No hay una regla general para explicar rápidamente por qué es así, pero lo es.

Eres igual a todos los mamíferos humanos.

Fin.

 

Cuando no estás en sintonía enfrentarte a ti misma es doloroso.

Por eso intentas huir del presente.

El problema es que el dolor aumenta.

La solución es conocerte, aceptarte y vivir tal como eres.

 Presencia 

 Humildad 

  Paciencia

 Fuerza Interior

Vale la pena ejercitarlo porque es lo único que hace realmente la diferencia, tengo que decirlo.

Entonces a lo que iba.

En realidad cuando el ego se pone al mando (de tu imagen o de lo que sea) estás desperdiciando una buena oportunidad.

¿Quieres saber que oportunidad estás perdiendo?

¡La más grande de todas!

 La oportunidad de vivir tu vida en sintonía contigo misma.

Y de que alguien te vea tal como eres y pueda admirar tu belleza y tu singularidad

Y de que se cree una comunicación fluida con otro ser humano.

 

Con un solo ser humano que te vea, te acepte, y quiera comunicar contigo alcanzaría para hacer una emocionante diferencia en tu vida… ¿te das cuenta?

Porque uno sólo es lo que es, y todo lo demás sobra para sacarle el máximo partido a la vida.

Que es de lo que se trata.

¿Comprendes lo que te quiero decir?

Puedes enviarme comentarios e intentaré tocar los temas que surjan en otros artículos

 

Espero que sirva.

¡Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos

La Joven que murió por no aceptar su pasado

La Joven que murió por no aceptar su pasado

 “La única arma que puede transformar tu pasado es tu mirada

 

Hace más de 20 años conocí a una muchacha rubia y de ojos muy claros que prácticamente se había criado sola.

En la universidad descubrió las drogas y empezó a utilizarlas frecuentemente.

Era periodista y trabajaba en una entidad pública… y era bastante extraño no verla con  un colocón.

Un día estaba tan colocada que me enfadé con ella, y le dije que por favor no me visitara en ese estado porque no conseguía contactar con ella.

Yo era joven y estricta entonces…

…y no comprendía que las personas tienen muchas maneras de huir del dolor.

No sé que le dije, y de pronto ella se echó a llorar. 

Entonces me arrepentí y le ofrecí café.

Y hablamos hasta la madrugada mientras se le iba “pasando” la colgadura.

Me contó con voz entrecortada una historia de violencia y abuso.

Y de mucha soledad infantil.

De mucho abandono.

Me dijo llorando que tenía un revólver en su casa, y que pensaba que un día se atrevería a matar a las personas de su familia que le habían hecho tanto daño.

Verás…

Por algún motivo, y a pesar como se encontraba ella, yo le creí.

Le dejé mi sofá, y nunca más volví a decirle nada sobre su conducta.

De vez en cuando pensaba en esta conversación y me aliviaba saber que no había matado a nadie.

Con el tiempo me trasladé a Madrid.

Y no volví a saber nada sobre ella durante más de 10 años. 

Supongo que di por sentado que lo habría resuelto de algún modo. 

(Los adultos tendemos a tener la ilusión de que las cosas se resuelven solas con el tiempo).

Pero la siguiente noticia que tuve sobre ella, fue que se había suicidado.

Sentí mucha tristeza e inmediatamente recordé nuestra conversación de aquella madrugada y recordé que era una mujer inteligente y articulada, y pude comprender lo que le pasó:

Ella sabía que no iba a ser suficiente con matar a quienes le habían hecho daño.

Tenía que sacarse el pasado de la cabeza.

Muchos años antes de conocerla yo también había conocido ese país oscuro que va desde el abandono, al abuso, pasando por la desesperación, la humillación y el miedo.

Pero gracias a la meditación tuve acceso a otra mirada. 

Supe siempre que el paisaje interno depende de uno mismo. 

Y me decidí a ser feliz aunque tuviera que improvisar.

Me habría gustado saber entonces como ayudarla, pero yo también estaba saliendo del dolor y no pude hacer más que escucharla.

Sin embargo ahora sí que puedo enseñarte a ti como hacerlo.

Para que tu pasado no te destruya, no es necesario destruir nada: ni lo que fué, ni a ti.

Sólo necesitas cambiar tu mirada.
Como no lo pudo hacer ella, y como yo sí lo pude hacer.

Mira:

El pasado no es más que un campo de energía e información.
No tiene ego ni apegos.

Solamente está ahí como una referencia más.

Es como cuando escribes un email anunciando una ruptura, le das a enviar y 10 segundos después te arrepientes.

De nada vale romper el ordenador con una silla.

Hecho queda.

Pero si cambias tu mirada, puedes asumir lo que has escrito.

Ya rectificarás o renegociarás (con la persona, con la vida… )

Quien sabe.

Lo importante es que:

La clave está en tu mirada.

Y tu mirada depende de tu vibración.

Y tu vibración depende…

 de tu línea de pensamiento

 de tu Flexibilidad

  de tus Creencias

 de tus Decisiones

de tus Recursos

de tu Conexión

Toma nota de esto

La mirada del dolor se siente atraída por más dolor.
La mirada de la alegría se siente atraída por las semillas de la alegría.

Al cambiar  tu mirada se van a iluminar las zonas mágicas de tu pasado.

Y con esa luz encendida, las zonas oscuras se difuminan hasta desaparecer.

Lo importante es que sepas que tu mirada no es más que el resultado de tu vibración en tiempo presente.

Entonces…

Mira mejor y vivirás mejor. 

 

Repito:

Mira mejor y vivirás mejor. 

 

O lo que es lo mismo: “todo depende del cristal con el que se mire”

(Si ella hubiera podido cambiar el cristal, hoy esta historia sería otra muy diferente).

 

Espero que sirva.

Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos

Cuando el amor dimite ¿sabes tú dónde va?

Cuando el amor dimite ¿sabes tú dónde va?

Recuerdo bien la profunda impresión que aquellos versos de Bécquer me causaron a mis trece o catorce años. Durante días me lo seguía preguntando.. “cuando el amor termina…¿sabes tú donde va?”…

 

Como hija de padres divorciados que se habían amado profundamente, a mi entender, esta era una pregunta insoportable, sin solución, y que me generaba mucha impotencia. Entonces ¿el amor se acaba?

Tardé unos 30 años de mi vida en encontrar una respuesta.

Si el amor es un campo de energía entonces el amor (al igual que el miedo y la ira, por ejemplo…) no puede acabar.

Lo que ocurre es algo así como una desconexión

-¡Ah! ¡Una desconexión! ¡Ahora lo veo! – me dije entonces... –

Pero descubrir esto me dolió tanto o aún más que la idea de que mis padres, o yo misma en determinado momento, hubieran renunciado a mantenerse conectados al amor.

No era exactamente que que ellos entonces se hubieran dejado de querer… sino que se habían desconectado del amor temporalmente… y no habían sabido como regresar. 

Y esto  aún me parece una de las cosas más tristes y  carentes de sentido.

¿Por qué dos personas que habían sido felices juntas, que habían compartido tanta pasión, tanta alegría, tanta complicidad, tanta intimidad, tanta temeridad, hasta el punto de traer al mundo un hijo juntos… de pronto, “irresponsablemente” habían decidido, aunque fuera en un plano inconsciente, “dimitir del amor“?.

A lo largo de los años me he encontrado una y otra vez con mujeres como tú y como yo que estaban dispuestas a hacer esa desconexión.

Por fortuna he podido ayudar a que no se realizara en la gran mayoría de los casos… y sólo he tenido que acompañar unos pocos procesos de separación que eran sin duda inevitables por diversos motivos.

Mira

…la razón por la que pienso que siempre hay que intentar darle una oportunidad a una relación es la siguiente:

La mayoría de las veces llegamos a una relación proyectando sobre el otro nuestras carencias.

Me explico mejor:

Al principio la persona no se da cuenta de esta suplantación, porque está entretenida proyectando sus carencias sobre nosotros.

De tal modo que nadie conoce a nadie.

Ambos son muy complacientes y se prestan a hacer de pantalla para que que el otro pueda ver lo necesita ver para sentirse seguro…

…pero… y esto es importante: ambos se niegan a ver la realidad de la otra persona.

Pero si tienes en cuenta la idea del Amor como un campo de energía te será fácil ver que el amor no es un proceso interno.

Es decir no existe un amor de Pepito y Lola, y un amor de Pilar y Joaquín.

El amor es la sintonía con un campo de energía, que se establece al servicio de la Vida, del Sistema Familiar, o del Destino.

Esto puede querer decir que el objetivo primordial de esta conexión puede ser servir a un algo más importante que la solución de las carencias o el desorden interno de un individuo.

Es decir:

…que da igual si amas a tal o a Pascual, siempre que te pongas al servicio de la Vida a través de ese enamoramiento.

¿Horrible verdad?

Bueno, a mi me pareció horrible al principio.

Pero entonces pude descubrir la enorme poesía de todo esto.

Es algo así:

…de pronto te encuentras frente a otra persona y se establece esa conexión profunda con el Amor, a lo que habitualmente llamamos “flechazo”.

Esto ocurre porque tenéis algo importante que hacer juntos.

Vuestro acercamiento, sea breve o prolongado, generará a resonancia necesaria para sanar asuntos pendientes en vuestros grupos de origen.

O en el paisaje interno de cada uno de vosotros.

Es como si ambos sistemas familiares nos empujaran con la fuerza de un sunami a ese abrazo conciliador.

Y para eso el amor pone en marcha todos sus recursos.

Un deseo irrefrenable,

una enorme ansiedad de saciar ese deseo...

y también cuenta con nuestras vulnerabilidades y carencias.

Junto a la persona amada nos volvemos a sentir seguros como cuando éramos pequeños.

Uno de los sentimientos comunes, y favoritos entre los enamorados, es el de sentir una fuerte conexión con el presente.

– Contigo me siento como si te conociera de toda la vida!

¡Oh!

¡Qué alegría proporciona esta sensación tan curiosa! ¿verdad?

Lo cierto es que todos los amantes sienten lo mismo.

Y este es un apaño formidable que hace el Amor, al servicio de la Vida, para que el objetivo más alto que es la reparación de algo importante, se pueda llevar a cabo.

La mala noticia es que esto lo sienten todos los amantes.

Y la segunda mala noticia es que lo sentimos cada vez que iniciamos una relación.

Ocultarlo es algo cultural.

Todos queremos hacer ver al otro que es especial y único, porque sabemos que esto le hará sentir todavía más inclinado a quedarse a nuestro lado.

Aquí lo importante es… ¿qué se ha activado cuando tenemos este sentimiento?

Efectivamente, ya te has dado cuenta.

Se ha activado la proyección de una carencia.

Los seres humanos vivimos la mayor parte de nuestra vida buscando volver a sentir esa enorme pertenencia, protección, alegría, abundancia, y placer de los primeros meses de nuestra existencia.

Es una sensación muy intensa, que aunque no recordamos, todos podemos evocar con una precisión casi milimétrica.

Entonces esos primeros momentos del amor nos hacen sentir que por fin nos acercamos a una vivencia similar.

O incluso más intensa… dado que se suman ahora las potentes pulsiones sexuales del adulto humano, que evidentemente son muy atractivas.

Las sensaciones son tan fuertes y bellas, que no vemos al otro.

Verlo sería una verdadera interferencia.

En realidad venos en el otro la oportunidad de recuperar el paraiso perdido.

Y si todo “va bien”, al otro desde luego le pasará algo parecido.

En realidad vemos en el otro la oportunidad de recuperar el paraíso perdido. 

Y a ese ritmo es muy posible que la pareja se consolide, y empujados por todas las fuerzas intervinientes, se plantee un plan que en lo posible ha de incluir algún hijo para crear más Vida al servicio de la Vida.

Pero… ¿por qué alguien querría retirarse de una experiencia tan perfecta y llena de fuerza?

Es fácil.

Porque a esta pareja creada por impulsos de campos más grandes, en complicidad con su desesperada búsqueda de compensar carencias, y con el deseo desesperado de volver al regazo de mamá… le espera una profunda decepción.

Ninguno de los dos es ni ha sido nunca el paraíso perdido.

Ninguno es lo que me falta.

Ninguno es perfecto, invariable, y creado a medida para el otro.

 

Tendrán que descubrirse otra vez.

Y a ver si pasan la prueba del algodón.

Ciertamente, en este punto muchos dimiten del amor… y suben la banderilla de “taxi libre” para encontrar cuanto antes, otra vez, una experiencia que prometa devolverles a ese torbellino de emociones, placer y pertenencia…

…sin saber que todo el ciclo se volverá a repetir, porque no han asumido algo importante.

Que el paraíso perdido está perdido…

… y que para avanzar al siguiente nivel les toca aceptar al otro tal como es y vivir una vida desde la soledad del Adulto.

 

Entonces… la respuesta a la pregunta del artículo de hoy es: el amor jamás dimite.

Nunca, nunca, nunca.

Primero porque no tiene ego, y segundo porque el Amor no es un fenómeno individual.

En realidad somos nosotros los que nos retiramos del amor.

El amor siempre está disponible para recibirnos, y a medida que transcurre nuestra vida,  cuanto más servicio le hayamos prestado, mucho más permiso, y mucha más libertad y facilidades para entrar y salir de él cuando queramos vamos a tener.

 

Léelo de nuevo:

El amor no es un fenómeno individual, sino una sintonía con una meta mucho mayor. 

Y desde tu estado Adulto puedes, antes que dimitir,  decidir mirar (y ver) al otro.

Redescubrirlo.

Aceptarlo. 

Quizás el otro se ha hecho mayor, quizás ya no vive con la misma alegría, quizás está asustado.

Pero esto no es extraño cuando alguien te mira, como quizás tu le miras, con decepción.

Es difícil de encajar, ponte en su sitio, y aún más difícil de comprender.

Porque el otro también, al igual que tú, en un momento creía haber recuperado el Paraíso.

Y ahora tu mirada llena de reproche, le hace sentir como Adán expulsado del Paraíso.

Igual que te pasa a ti ahora cuando él te mira.

Sólo que tú a veces te llegas a sentir como la serpiente.

En el taller de la Mujer Nueva de este año trabajaremos sobre todos estos temas, y puedes ver la información aquí.

Que tengas un feliz presente.

Pilar Rodríguez-Castillos

Mujeres de 40 y pico: el día que nos volvimos invisibles

Mujeres de 40 y pico: el día que nos volvimos invisibles

No es igual ser mujer a los 15, que a los 25 que a los 35 que a los 45.

Y si bien es cierto que podemos ser como el buen vino, las mujeres también envejecemos, perdemos reflejos, nos vence la ley de gravedad, que duda cabe,  y nos volvemos más sensibles y tercas…como mínimo.

Pero es el precio que pagamos por tener experiencia, menos prejuicios, y la cabeza mejor amueblada.

La mujer hoy está atrapada entre su cuerpo y su intelecto.

¿Vale la pena vivir en esa dicotomía?

¿En dónde está el punto medio que nos permitiría sentirnos realizadas, fuertes, femeninas, seductoras y ejemplificadoras?

Veamos en este artículo, si conseguimos darle caza a la solución.

Lo veo en mi hija pequeña, que se queja mirándose al espejo como si un velo sobre sus ojos no le permitiera apreciar su esplendor.

No me recuerda a mi porque mi velo era más como un muro: 

yo me veía completamente inviable como proyecto de mujer. 

Luego resultó que daba el pego, y que podía elegir fácilmente el muchacho con el que salir o dejar de salir.

Para mi la falta de ojos masculinos, a pesar de que internamente estaba muy poco conforme con mi imagen, jamás fue un verdadero problema.

Esto me ayudó a relajarme y a pensar que  podía permitirme mis muchas imperfecciones estéticas.

Verás…

Me pareció que entonces no necesitaba preocuparme por ese asunto y me dejé de obsesionar con mi aspecto externo, para disfrutar más de lo que me interesaba que era poner a prueba mis capacidades y esto me permitió casarme, tener hijos, divorciarme, recasarme y volverme a casar por tercera vez, esta vez, la vencida.

Y la mayor interferencia que encontré a la hora de tomar todas esas decisiones siempre fue la misma.

Si te apetece, a continuación te la explico

Como mujer descubrí que nadie (fuera de mi familia) esperaba de mi una gran ambición intelectual.

Y el hecho de ser una mujer más interesada por mi libertad, la concreción de mis sueños, y mi interés por comprender la vida, me transformó a menudo en una incomprendida, en demasiado intensa, y en cierto modo en menos femenina de lo que para algunos era lo adecuado.

Pero al traspasar la barrera de los 40 rápidamente me di cuenta de que todo lo que poco a poco comenzaba a cambiar en mi cuerpo era maravillosamente compensado por todo aquel trabajo interior al que nunca quise renunciar, aunque esto significara renunciar en cierta medida a ciertos grados de comodidad.

Gradualmente me fui adentrando en esa década de cambios, y hoy con 47 años, evidentemente ya me veo al espejo sin velos: tengo claro que hay cosas que no volverán.

En mi opinión es un trabajo necesario asumir esta parte del proceso, para no distraerse de lo que es verdaderamente trascendente. 

Hoy, sin toda la experiencia y el trabajo interior acumulado, estaría realmente asustada por lo que inevitablemente sobreviene para los próximos años de mi vida.

Entonces me alegra profundamente, y te lo recomiendo con expresiones, haber iniciado bien pronto la labor de asumir la realidad tal como es, en lugar de perder el tiempo sufriendo por eso.

Cuando era mucho más joven recuerdo que se comenzó a hablar de cuidarse, ir al gimnasio, visitar gabinetes de estética.

Y si era necesario utilizar bótox y demás inyectables para recuperar la lozanía.

Seguro que tu también lo recuerdas ¿no es cierto?

No me parecía mal, nunca he mezclado la moral con casi ninguna de mis decisiones, porque creo que las personas debemos tomar las decisiones que nos apetezcan en función de nuestras propias urgencias y necesidades.

Pero mi pregunta concreta siempre ha sido… ¿detiene esto el deterioro propio de los años, o lo potencia?

Con el tiempo descubrí que efectivamente lo potencia, pero no por las técnicas en sí, sino porque fomentan la creencia de que el divino tesoro de la juventud se puede conservar eternamente.

Y esto impide a las mujeres que utilizan este supuesto salvavidas asumir el paso de los años de forma digna, inteligente, y sana.

Luchar contra el paso de los años es una lucha que a medida que pasa el tiempo es más encarnizada: cada vez necesitamos más apoyo para vernos como a los 20.

O para vivir la ilusión de que nos vemos como a los 20.

Porque en el fondo no sucederá, por muy bien que puedas estar…

No te ves como de 20 porque no tienes 20.

Fin.

Repito:

No te ves como de 20, porque no tienes 20.

Fin.

De todos modos aquí no quiero centrarme en la locura de iniciar esa batalla perdida de antemano.

Aquí lo que quiero marcar como el inicio de buena una reflexión, es que toda la energía que invirtamos en perder esa batalla, la estaremos desperdiciando para liberarnos de un estereotipo que nos inmoviliza, nos azota, y nos desordena.

Es cierto que nos volveremos invisibles.

 La visibilidad de los 20 años no regresará nunca más.

Aún así podremos ser visibles de otras maneras: por madurez, por sensatez, por inteligencia, por experiencia.

Por rezumar esa guapura de las mujeres que saben lo que quieren, como lo quieren y por qué lo quieren.

Y sí, nos volveremos invisibles para muchos hombres, desde luego.

Pero no para nuestros hijos, para nuestras amigas, o para nuestros maridos...

Excepto que les hayamos olvidado por tomar el camino de negación de la edad.

Y sí, por supuesto que dejaremos de poder competir con mujeres en la flor de la edad.

Nos verán como madres, como abuelas…

Y luego como señoras tan antiguas que seguramente no comprendemos nada de la realidad actual.

¿Y qué?

Si hemos asumido cada etapa con alegría y agradecimiento, podremos hablar con ellas y ayudarlas a ver cosas que a sus edades todavía no ven.

Y mostrarles que se puede ser mujer y madura, mujer y mayor… y tener experiencia, valor instrínseco,  y generosidad de espíritu.

Además, te aclaro que en cuanto te empiezas a volver invisible también te vuelves más libre.

Las mujeres llevamos demasiado tiempo esclavizadas por nuestra propia imagen, que nunca es lo suficientemente perfecta.

Ellos tiene el permiso para envejecer tranquilamente. Incluso  las canas masculinas los hace ver más atractivos.

¿Será real esta “solera”, o será cultural?

Hace unos días estaba en el salón viendo un programa de debate político con mi marido y llegó mi hija y me dijo:

– “llevas toda la tarde ahí, deberías salir a caminar o te vas a quedar rígida”.

Y sin pensarlo, la miré de reojo y le dije (tengo que reconocer que me apasiona la política  en ciertos momentos actúo como una verdadera adicta)

“shhhhhh… déjame envejecer en paz, que me lo he ganado!”

Como me conoce bien ella no dijo más nada.

Pero sé que le servirá cuando llegue el momento para tener en cuenta que el cambiar de enfoque para vivir cada etapa como mejor nos parezca, es algo que aporta calidad de vida.

Lo que vengo entonces a decirte en este artículo es que, si eres joven, retires el velo de la exigencia de tu rostro, y te mires al espejo y 

te disfrutes tal como eres.

Y que si eres de mi quinta, dejes de correr tras la juventud, que eso cansa, te resta energía, y encima la juventud es más rápida que tú.

Y por supuesto, si eres como yo, de las que consideran que la belleza es bastante más que el aspecto exterior, y ya llevas tiempo pasando de luchas vacías que no te conducen a ninguna parte, a ti vengo a decirte:

-¡guapa! ¡tú si que sabes!

Déjame envejecer en paz, que ¡me lo he ganado!

 

 

Porque efectivamente, como tú yo sabemos, la vida es un regalo… y como decía Juddi Krishnamurti:

“La verdad no es estática. La verdad es siempre nueva, y sólo la puede comprender, una mente que esté muriendo para toda acumulación, a toda experiencia, y que por lo tanto sea fresca, joven,inocente.”

Por ahí van los tiros, me parece a mi.

Y como siempre lo haces, supongo que tú me dirás aquí debajo lo que te parece a ti.

Espero que sirva… (por tu pleno bienestar)

Que tengas un feliz presente!

 

Pilar Rodríguez-Castillos